El día de los antibióticos alucinógenos
Hoy ha sido el día de mi reinserción en sociedad, después de dos días agonizando y sufriendo en casa, por no querer ir al médico y tomar unas pirulillas. Pero al final lo hice, y el resultado fue... alucinante. xD
Con un ligero dolor de cabeza y la nariz llena de una sustancia viscosa llamada moco, me encaminé al instituto a primerísima hora para enfrentarme con el único profe que no me cae especialmente bien: Miki (dios mío, dentro de poco hasta sus propios compañeros lo llamarán así... he creado una plaga!). Así pues, llego yo tan pancha a clase, y tras suspirar aliviada al ver que mi querida compañera de asiento (a veces) no ha venido, me espatarro en una silla, a esperar que venga el profe y poder ponerme a charlar con las compañeras de los lados. Pero alguien va y me dice: "hay examen". ¿Pero no era ayer el examen de recuperación? "lo cambiamos para hoy". Y allá se va Betta escaleras abajo con un objetivo fijo: cafetería. Y con un cola cao (ande andará el neskui?) y mucha mucha agua, me entretuve leyendo que multaron a un tío por besar a una tía que no conocía de nada en la boca, algo que seguro que los del Anda Ya leerían en antena, en la sección esa de noticias raras con las que me parto. xD Y cuando la cocinera, la camarera y la bedel se pusieron a discutir a grito pelado sobre la guerra y sobre que "están locos estos americanos", sonó la sirena y subí a clase. Y el panorama era desolador.
La mitad de la clase, enferma en casa. La otra mitad, enferma en clase. Dos casos idénticos al mío: insolación y dolor de garganta. El pobre Rubén no aguantó ni tres clases más. Flavio tenía otitis (menuda ironía, es el que siempre tiene la oreja puesta y se entera de TODO xD) y alguno de la clase de al lado también tenía mala cara. Así que los pocos que quedaban sanos, decidieron ponerse enfermos también (ese sería el caso de Marta) xD.
Al llegar ya a quinta hora, tras una mañana hablando de la historia que estoy haciendo sobre los de clase, "Sobrevivientes", me entero de que no hay biología y bajo presta de nuevo a la cafetería (mira que pareao xD), donde el grupito de siempre seguimos hablando de la historieta. ¡Y hasta me reprocharon que tuviese la voz rara por culpa de la garganta! Es aquí cuando se deja ver el efecto de los antibióticos alucinógenos:
Betta: ¿Y cómo matamos a Sara?
Marta: Se queda enganchada del tanga a un árbol y entonces va Lucía y con su escopeta le pega un tiro creyendo que es un pájaro, con el que se quería hacer unos pendientes.
Flavio: Pero Lucía tiene que morir antes que Sara. ¿Y si falla el tiro y le da a un avión y rebota?
Betta: ¿Y si le cae un cacho del Columbia?
Pichu: Pues Tania se muere de una invasión de ladillas, porque no lleva bragas.
Betta: Aitor se muere salvando a Belén de que le caiga un elefante encima mientras recoge leña. Es que hoy soñé que un elefante mataba a Aitor, y le cortaba una pierna que rodaba ladera abajo.
Flavio: ¿Y por qué tú no te mueres?
Betta: ¿Y quién va a escribir la historia luego? Tú te mueres de otitis, como no podrás oír nada te volverás loco.
Próximamente, el desenlace final de la historia en sus pantallas ;)
Y para rematar las clases, gallego. Tuve MIEDO. Miedo de una historia que contó Eloy de un libro que se llama "A Esmorga" (La juerga, pa no gallegos xD). En uno de sus capítulos, los protagonistas se meten en el pazo de Los Andrade, y allí ven a una mujer preciosa, la más bonita del mundo, muy blanca, vestida de encajes que pasea por allí. Al perseguirla llegan a una puerta, donde escuchan al dueño del pazo y la mujer hablando. El tipo mas "hombrón" rompe la puerta (o algo así) y se abalanza sobre la mujer, pero descubre que es una muñeca, un maniquí perfecto vestido de esos encajes. Pues bien, tuve MIEDO. ¡Miedo de una historia! Estaba pasmada, me lo imaginaba todo a la perfección (cuando era pequeña hacía encaje de camariñas, y daban las clases en un comercio dentro de un pazo, por lo que yo anduve por allí y os aseguro que ASUSTA: todo oscuro, todo silencio, todo paredes frías y grises...) Una buena peli para mi queridiño Amenábar :))
Y al volver a casa, lo peor. Iba con Marta tan tranquila, cuando ésta se puso a mirar a unos futuros tíos cachondos que de momento... ¡son unos críos! Y además, feos. (Tenía que mencionar estos pensamientos oscuros de Marta xD) Y mientras la pederasta se regodeaba, cayó a mis pies una lata de Coca Cola con la que los niños jugaban, y tras unos toques se la devolví. Parecía un buen tema para un anuncio de Coca Cola. Pues bien, aquí actúan los antibióticos alucinógenos, o puede que sólo sea la mente rara de Marta, pero acabamos pensando en Juan Pardo haciendo un anuncio de coca cola... "Ayyyyyy coca cola de lataaaaaa..." Aunque bueno, mejor que Manolo Escobar...