Mi vida va a cambiar
Un día llega alguien a tu casa. Puede que llevases semanas diciéndole que te visitase, puede que aparezca por sorpresa. Pero el timbre suena y tú abres. Tras los saludos de rigor, le llevas a tu habitación, porque las demás habitaciones están ocupadas, o por eso mismo, porque es tu habitación. ¿Y qué pasa entonces? Si esa es persona es amiga tuya de siempre, todo sigue igual: puede que hayas cambiado un póster de sitio, puede que tengas algo nuevo en tu habitación. Si esa persona nunca ha ido a tu casa, todo será nuevo para ella. Y sin embargo, es igual. ¿Qué hay de diferente en una persona a la que en vez de encontrártela en la calle, la ves en su casa? Esto es lo que me ronda por la cabeza cuando alguien viene a mi casa. Le abro, y directamente a mi habitación. Y en mi habitación, realmente no hay nada. Toda mi vida, toda, se resume en un ordenador, un par de acuarios, libros, fotos, una cámara de vídeo para sacar más fotos, peluches, cosas decorativas absurdas, libros y apuntes de clase, y mi discman. ¿Y todo esto de qué sirve?
El ordenador... siempre, siempre estropeado, nunca me he sentido satisfecha de lo bien que funciona, siempre me da problemas y me desilusiono cuando no puedo hacer lo que tenía planeado porque el programa falla, porque el ordenador se cuelga, porque tarda mil años en arrancar... Realmente me desespero al tener que esperar tanto y pasar toda la tarde intentando hacer algo que al final no puedo hacer cuando yo quiero. Y ni siquiera puedo cambiarlo. ¿Y qué hay dentro del ordenador para que la gente que venga a mi casa se siente frente a él? Canciones estúpidas, fotos estúpidas, tonterías al fin y al cabo. Quizás una o dos historias escritas por mí, que a la gente ni siquiera le interesen. En definitiva: nada.
Acuarios... acuarios demasiados pequeños para lo que quiero, y aunque fuesen más grandes, tampoco tendría con qué llenarlos. No sé nada de acuarios, no sé ni qué ph tiene el agua, y toda la gente a la que le gusta la acuariofilia sabe tantísimo de los valores del agua que me avergüenza no saber ni el ph. Y eso es lo de menos. Plantas, peces, grava, alimentación, decoración, iluminación... No sé nada y a parte de sentirme INFERIOR ante esta gente, lo poco que sé no le interesa a nadie que conozco, porque nadie tiene esta afición. ¡Desesperante!
Libros... un par de libros que leo una y otra vez, que nadie conoce o no le gustan. Demasiados libros en la biblioteca como para decidirse por alguno, nadie que te recomiende alguno, la impresión de que no tienes tiempo para leer... claro, si te lo pasas frente a un ordenador que no arranca...
Fotos, una cámara de vídeo... de qué me sirven si me aterroriza sacarme una foto, y los únicos sitios que grabo son Arteixo, Arteixo y Arteixo. Y, particularmente, odio Arteixo.
Peluches... regalos de cumpleaños, sacados por 100 pesetas en unas máquinas de las ferias a las que te viciaste, peluches que ocupan sitio en tu habitación y ni siquiera te gustan porque te parecen feos... Tan sólo uno o dos con un valor especial. Cosas decorativas absurdas... cajitas, muñequitos, botes de colores... ¿recuerdos de la niña que llevo dentro? Por favor, si hace años que los tengo ahí y tampoco me gustan... ya es hora de tirar algunas cosas.
Libros y apuntes de clase. Lo único importante en realidad. Y tan aburrido y absurdo... Antes tan usados y conocidos, y ahora casi intactos, impecables. Los apuntes esparcidos por ahí, incompletos. ¿Qué tendrá este curso que me disguste tanto y que, aunque tenga tantas ganas de acabar ya de una vez con este infierno, la angustia y el temor me bloqueen?
Mi discman... mi fiel compañero desde que murió mi perra. Me acompaña a todos lados, de casa al instituto, en el autobús, hasta en casa... La música me envuelve gracias a unos cascos... me quedaré sorda pronto, pero no lo puedo dejar. La música llena mi vida, cuenta mis penas de una forma armoniosa o a grito pelado, hace que me sienta bien... o hace que llore por mi triste vida.
¿Esto es lo personal, lo que no se enseña en la calle? A nadie le importa. Sólo a mí.
Así que tienes a alguien en tu casa que da una vuelta por la habitación y te vuelve a mirar a ti. Y todo sigue igual. Nada nuevo que contar. Prefieres que hable la otra persona. Quizás ella prefiera lo mismo. Y sin embargo, todo lo que se cuente pertenecerá al pasado. Una anécdota, un viaje, historias sobre otras personas... Lo de siempre. Yo no soy un ordenador, unos cd's, unas fotos. Lo que importa es lo que tengo que decir.
Es hora de hacerse un hueco. Es hora de llevar a cabo los sueños que nos rondan por la cabeza. Tengo ganas, tengo ilusión. Llegaré más lejos. Mi vida va a cambiar.
I can see clearly now, the rain is gone
I can see all obstacles in my way
Gone are the dark clouds that had me blind
It?s gonna be a bright, bright Sun-Shiny day