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Es horrible el miedo incontenible...

- Abre la puerta.
- No.
- Ábrela.
- ¿De qué serviría?
- Sabes lo que pasará si no la abres.
- Se enfadará conmigo por molestarla, eso pasará.
- Sabes que no está sólo cerrada. Está echado el pestillo.
- No quiere que la molesten.
- ¿Te acuerdas de las últimas veces que echó el pestillo, verdad?
- No tiene nada que ver. No quiere que la molesten.
- ¿Acaso la molestarías si estuviese sólo cerrada la puerta?
- No.
- Tienes que abrir la puerta.
- ¿Para qué?
- Para salvarla.
- Es tarde para eso.
- No lo sabes. Tienes que abrir la puerta.
- No hay por qué. No pasa nada.
- Sí pasa. Si no la abres, todo cambiará.
- Bueno, las cosas cambian.
- Todo será peor de lo que es ahora.
- Nada puede ser peor.
- Te equivocas.