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And that's good, isn't it grand, isn't it?

Ay. Me duele mucho la espalda. A mí no me haría falta silla eléctrica, ponedme una silla normal y muero. Os lo aseguro.

Tras pasar un par de días sola en casa, sin apenas salir, excepto para ir a buscar las pastillas que supuestamente me calman el terrible dolor de espalda (sin éxito), decidí ir hoy al supermercado a comprar algo de comida para sobrevivir otros dos días más. Así que me levanté con dificultades a las cuatro y media, me zampé una pastilla rogándole a todos los dioses que surtiera efecto, maldije a los dioses cuando casi lloro al ponerme los calcetines, y tras pasar media hora buscando las llaves para poder salir de casa, decidí dejarla abierta, y volver rauda. El supermercado está cerca, y si algún ladrón entrase tendría que buscar, tanto como yo mis llaves, al menos media hora para encontrar algo de valor. Y en ese momento volvería yo, cogería la escoba y le daría un golpe que le dejaría KO, llamando entonces a la policía, y cobrando una jugosa recompensa. Pero si levantases la escoba caerías fulminada, vencida por tu columna vertebral. Además, no tienes fuerza ni para enroscar una bombilla. Y encima seguro que hay una cola de escándalo en el super. Vale, sigo buscando las llaves.

Al final resultaron estar en un cajón, donde las había dejado para no perderlas. Qué ironía. -_- Así que armada con mi cartera y mis llaves, fui contenta como unas pascuas (esto sí que es una ironía, yo tendría que estar pasándomelo pipa en las fiestas de Padrón, mi adorado Padrón, pero como tengo exámenes y me siento culpable... buaaaah) al super. Realicé mi compra (sana, sana -_-), y mientras esperaba en la cola, vi entrar a una lagartona. La califiqué enseguida de lagartona porque llevaba una falda a ras de chumi, y unas botas de chúpame-la-punta que no dejaban lugar a dudas. Entonces me fijé en el sujeto que la acompañaba. Lo conocía. Y me volví a fijar en ella. ¡Era Phava!

Phava (acercándose y sonriendo a Betta): ¡Hola!
Betta: Hey, estaba pensando en quién sería esa lagartona, ¡y eras tú!
Phava: ¿Lagartona yo?

Las amigas ríen y se abrazan.

Phava: ¡Ven a una churrascada hoy! ¡Ven a una churrascada hoy!
Betta (mirando su triste zanco de pollo en la cesta): ¿Así sin más?
Novio de Phava: Es a las ocho en la playa, acércate.
Phava: ¡Van a venir Maphu y Pichu!
Betta (llorando por dentro de pura rabia): Jo, no puedo, estoy mal de la espalda.
Phava (mirando de reojo a Betta que carga una cesta de la compra): ¿Y estás aquí, cargando cosas?
Betta: Pues eso o me quedo sin comer.
Phava (riéndose): ¡Anda, vente!
Betta (pensando en que al final no va estudiar una mierda): ¡Que tengo examen de biología el martes!
Novio de Phava: ¿Y vas a estudiar hoy, no?
Phava: ¿Biología? ¡Pero si eso está tirao!
Betta (hablando entre dientes): ¡Anda, vete a la porra! Ya me invitarás a otra cosa.

Las amigas se ríen y Phava se marcha con su mozo, mientras Betta sigue sin moverse en la cola.

Y llego a casa. Y cojo el chocolate. Y escribo mi triste historia. Buaaaaaa.