Take a look at me, I'm falling down
Hoy tuvimos mucho trabajo en la pizzería. Entré a las siete, y tendría que haberme ido a las once y media, pero salí cuando casi eran las doce y media. Y es que se nota la ausencia de Sandy y Mr. Proper, dos de los tres encargados. Así que hoy estuvimos Lucha y yo solas ante tiras y tiras de tickets que no paraban de salir de la impresora. Nos lo tomamos con calma, y yo me dediqué a estirar las masas y ponerles el tomate y el queso si me daba tiempo. Entre todos los trabajos de la pizzería, ser "cocinero" es el peor. Y entre todos los trabajos del cocinero, el peor es hacer las masas. Me dolían los brazos y la espalda, y a las tres horas de amasar empecé a cansarme.
De la tranquilidad pasé al agobio, del agobio al cabreo y del cabreo a un estado de incredulidad. Aquello era increíble, no parecía acabar nunca, y me rendí y seguí amasando y amasando. Si te quejas, ten por seguro que otro replicará quejándose más. Llegué a la inercia, sólo veía tickets y masas, tickets y masas, no era yo, sólo una máquina que amasaba. Así que llegué a casa apesumbrada, me preparé la misma asquerosa cena de siempre hecha en la freidora y mientras comía veía en la televisión a un hombre comer ojos de pez, sanguijuelas y pene de toro. Y ni siquiera sentí asco. Me daba igual todo.A veces, cuando escucho música, sobre todo a Reamonn ahora (Strong, Alright, Supergirl y Falling Down), me veo a mí misma con la cabeza baja, amasando una pizza, cenando una comida mal cocinada y sin sabor, mal sentada en el ordenador, con todo a mi alrededor tirado por el suelo, las cosas acumulándose, la ropa sucia saliéndose del cesto, preocupándome únicamente de que una camiseta no esté sucia para ir a trabajar. Y los ojos se me nublan, y se me pone un nudo en la garganta.
Y hasta preferiría trabajar, comer y mirar a la pared escuchando sólo la música en mi cabeza. Al menos así estaría tranquila.