You can dance, you can jive, having the time of your life
Por fin me han dado el alta. Se acabó. Se acabó el estar en casa sin hacer nada. Se acabó el pensar.
He llegado a casa del médico con mucho calor, cosa nada rara en alguien que es por naturaleza calurosa y se ha pasado días sin andar bajo la luz del sol, así que lo único que quería era quitarme esa molesta carga que me hacía sudar, y ese sudor que se me pegaba a los vaqueros. Cuando por fin estaba fresca como una lechuga en ropa interior, observé algo que también me daba calor, y me lo había dado toda la semana. Ya no tenía que estar ahí. La venda.
Así que intenté como buenamente pude quitarla de la misma manera que me la pusieron, pero resultó imposible y doloroso. Estaba bien pegada a mi piel, y en mi mente sonaban las palabras de mi médica "Tienes que humedecerla con agua, si no no saldráa... Será tan doloroso como una depilacióoon..." Y yo no imaginaba cuán terrible podría ser ese dolor porque nunca me he depilado las piernas. No es por nada en especial, no voy de salvaje por la vida, es que sencillamente, no me hace falta. O eso dicen las entendidas. Pero prometo hacerlo cuando me consigais una cita con el hombre de mi vida.
Como la venda no quería despegarse de mi piel hasta cumplir los 35 años, no tuve más remedio que coger las tijeras de la cocina y acabar con ella de una vez por todas. La idea funcionaba, pero al ir subiendo la cosa se fue complicando, la venda se aferraba a mis, y entonces lo confirmé, existentes pelos, y sentí un punzante dolor. Incapacitada para hacerme daño a mí misma, pobrecita mía, decidí ir cortando uno a uno los pelos para liberarla... pero el remedio era más doloroso aún, y aunque remojé la venda en agua por todas partes aquello parecía estar pegado con superglu. Así que cogí el trozo colgante de venda y... uno... dos... ¡Raaass! Auch. ¿Ya está? Pues sí, mejor así, que no hace tanto daño. Vaya, ¿todos esos pelos son míos? No, si ya sabía yo que el truco de "no me hace falta depilarme" sólo funciona cuando pongo los pelos al sol y se camuflan. Pero hey, a mí qué los pelos.¡Puedo moverme! ¡Puedo andar por la calle, en pantalones cortos, enseñando pelos como siempre! Es increíble pensar que hace una semana no podía ni apoyar el pie. Adoro el cuerpo humano.
Pero todavía tengo un tobillo más gordo que el otro. Tendré que andarme con cuidado. -_-