Promesas que se perderán en estas cuatro paredes
No, no estoy bien. Y empiezo a preguntarme si lo estuve alguna vez. Creo recordar que hubo una época en la que fui feliz, optimista y tenía ganas de avanzar y de hacer algo provechoso de verdad en mi vida. Y eso fue en Padrón.
Creo que es Arteixo. Creo que es esta casa. Esta casa me anula. Cuando estoy aquí no tengo ganas de nada, me siento en la silla y todo parece un agujero negro, se traga el tiempo, y las horas pasan, y todos los días son iguales al anterior. No me siento con ánimos de nada, hace mucho tiempo que no tengo ánimos de nada. Y no me siento capaz de empezar algo nuevo, porque cuando se me ocurre algo que podría hacer, siempre me echa para atrás el pensamiento de "No seré capaz de hacerlo". Y eso me frustra y me anula.
No paro de quejarme de mi vida, de hablar de lo mismo, de intentar hacer ver al mundo mi desgracia, de dar pena a los demás. Y me empiezo a retraer, y a callar, a sentirme incomprendida, y la soledad que antes me aterraba, ahora me parece un refugio seguro.
Soy inconstante, vaga, perezosa, descuidada, borde, irónica, cínica, sarcástica, malhumorada, intolerante, maniática, antisocial, desordenada, miedosa, desequilibrada, histérica, depresiva, paranoica, envidiosa, no tengo autoestima, estoy obsesionada por la comida, y por ello gorda, y tengo un dolor de espalda constante que hace que todo se multiplique.
Y sólo tengo ganas de meterme en cama y dormir y dormir, hasta aparecer en un tiempo y en un lugar en el que pueda ser otra persona.