<body>
 

Y me muero de ganas de entrar en el Star a gritar...

Esta semana me puse a mandar mensajes a móviles como si fuera spam para conseguir que alguien viniera conmigo (vamos, que me llevara en coche) al concierto de Silvia Penide, de despedida de su último disco, Kilómetros, cita que apunté un poco más arriba. Todos me dijeron que no, todos excepto Iliana, una vieja compañera de clase de mi generación que me sorprendió de veras al decir "Sí, vamos al concierto." Ni siquiera sabía quién era Silvia Penide.

Así que el viernes salí del trabajo a las once y media y fui con Iliana a Coruña. Llegamos a las 12, aparcamos cerca de la ciudad vieja y nos dispusimos a recorrerla hasta encontrar el bar en el que tocaba, "La Taberna del Buda", mientras hablábamos de las novedades en nuestras vidas (aunque no haya casi novedades). El bar estaba en la plaza de España, y tras preguntarle a un par de chicos y chicas que iban al botellón que había por allí formado, llegamos al sitio. Estaba como en un alpendre, algo así como el sitio donde se celebró el Festitom, pero cerrado. Era un poco catastrófico el lugar, tan pequeño, con tanta gente (y tan rara -_-), pero había muchas caras conocidas de Arteixo entre el público, entre ellas Víctor, un chico que acompañaba a Silvia con un acordeón. Una de ellas, una muy buena conocida, me dijo que era amiga de Silvia, que había compartido piso con ella. Vamos, que todo quedaba en familia.

Nos acercamos como pudimos a la barra, donde justo al lado tocaba Silvia, y pedimos algo de beber. Hasta se me empañó la cámara de tanto calor que hacía allí. La camarera se ofreció amablemente a dejarme pasar tras la barra para sacar fotos, aunque casi nos metíamos en la barra a empujones del tumulto que había allí montado. Otra chica que estaba apoyada en la barra se ofreció también a sacar una foto, y le dije que saldría en mi página web, y que también colaboraba con Falcatruada (haciendo estas ¿crónicas?). La chica se quedó bastante sorprendida de que dijera eso, vamos, como si estuviera pensando "¿Pero quién es esta fantasma?" y me quedé muy cortada. Luego me subí a una silla para hacer otra foto y le pedí a un chico que se apartara un momento. Me miró con mala cara, pero se agachó. Momentos después, Silvia le dedicó una canción a su hermano, que era el mismo chico. No hacía más que meter la pata, vaya.

El concierto una delicia (¿qué cursi no?). La gente se sabía las canciones y cantaba con Silvia, y todas sus amigas gritaban, aplaudían y pedían más, mientras ella les dedicaba canciones. Detrás de Silvia había una tela donde se proyectaban fotos y escritos de Silvia, y nunca pensé que un acordeón pudiera sonar tan dulce. Tocó su conocida versión de Fito, "Se me ponen si me besas rojitas las orejas", no llegué a escuchar "Soy feliz", que es una de las que más me gusta, pero había muchas más conocidas, y algunas de su nuevo disco, que sale a la venta en diciembre.

Aunque la gente acompañaba a Silvia en sus canciones, hubo un momento muy emotivo, en el que cantó "Star Bar" de una manera tan profunda que se nos encogió el corazón y nos quedamos todos en silencio. Con el ruido que había allí, y de repente un silencio tan grande. Silvia tiene una gran voz, y habla de sentimientos muy conocidos. Al final los aplausos rompieron el momento, y aunque cantó más canciones por petición del público, el concierto se acabó. Total, que no estuve mucho tiempo en el concierto, pero sí el suficiente. Antes de marcharme fui a presentarme (más bien a ser presentada) a Silvia. Le dije que era la de "Grito al Aire", me reconoció y le dije que escribiría esto y le daría el vídeo de concierto del Festitom. Bueno, esta crónica no me ha quedado "muy p'allá", pero es que yo tampoco estoy "muy p'acá".

Cuando acabó el concierto paseamos por la ciudad vieja (más bien nos perdimos entre tanta calle y tanto botellón) y nos fuimos a tomar algo a "La Bombilla" (un bar que también estaba hecho un desastre -_-), y a las 03:00 ya estaba en casa. Espero repetirlo pronto, porque estoy cansada de mi rutinaria vida de estudio y trabajo. Necesitaba un respiro como este.

Y ahora en casa, escuchando a Silvia no puedo evitar ponerme melancólica. Es como si pudieras adivinar su vida a través de sus canciones. Quizás porque es su vida hecha canción.

*No había dicho nada aquí, pero mi servidor peligra y estoy buscando casa. David, un chico de Falcatruada, me ha ofrecido alojamiento en su servidor, y cuando esto falle y si puedo me mudaré allí, pero no sé cómo sería la nueva dirección. Buscadla en el google. xD Y por cierto, ¡salgo enlazada en la web de Silvia, de Tom y de Falcatruada! Si alguien tiene ganas y arte para hacerme un banner decente... yo... Se lo agradecería. ;P