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Puedo sentirlo en lo más profundo de mis entrañas

Quizás sea de tontos emocionarse. Quizás expresar la felicidad, la alegría, la paz interior que se siente en sólo unos instantes tenga que ser reservada, mostrada al mundo tan sólo a través de una leve sonrisa.

Siempre quise ser capaz de reservarme todo, mis pensamientos, mis sensaciones y mi alegría, mostrando al mundo una ínfima parte, regodeándome en mis recuerdos y sintiéndolo para mí sola.

Pero no puedo. Hay veces que la emoción me embarga de tal manera que no soy capaz de guardármela, que estalla en forma de risas, saltos, de abrazos, de besos, de bailes, de cantos, de alegría infinita. Y entonces todos me miran curiosos, sonriendo apabullados por mi felicidad, mientras yo giro en un mundo maravilloso en el que todo va rápido, mientras los demás se quedan parados observando.

No me gusta estar tan acelerada a veces. Desearía poder controlarme.

Pero me alegro de que todavía el mundo siga emocionándome.