El método
Hoy he tenido una entrevista de trabajo. Me apunté a la empresa Atento para ser teleoperadora (en un post anterior hablaba de que me habían llamado para ser teleoperadora pero estaba afónica). Pues al final, volvieron a llamar. Y concertaron una entrevista para hoy a las 5 de la tarde.
Así que allí me fui toda pancha, con mi ropa normal de todos los días, sin esperar nada y sin ninguna preocupación. Llegué puntual al edificio, y al entrar ya me impresionó. Un guardia de seguridad me tomó el nombre y me dijo que esperara junto a una columna. Una columna donde había más gente esperando. Como unas 7 chicas y un chico. Pensé que estaban haciendo cola para hacer las entrevistas uno por uno, pero de repente una chica nos dijo que la siguiéramos. Fuimos por un pasillo donde se podían ver por los cristales grandes oficinas y gente trabajando con teléfonos y ordenadores. Todas las chicas éramos jóvenes, excepto una señora, y todas iban muy arregladas, y sonaba el paso de los tacones por el pasillo. Y yo toda pancha, con mi camiseta de fame negra, mi bolso de Kukutxumusu de dibujos de hojas, entre ellas una de marihuana, con mis playeros... Subimos al primer piso, y nos llevó a una sala grande, con una mesa de reuniones.
¿Habeis visto la película "El método", de Najwa Nimri y Eduardo Noriega? Me entró pánico al pensar en que aquello sería un campo de batalla en toda regla, me dio pánico el pensar que yo era una mierdecilla que podrían pisotear, me dio pánico que aquello fuese tan... serio. En mis anteriores trabajos las entrevistas eran cortas, sentada en la mesa de la misma pizzería, para conseguir un puesto de trabajo "no serio". La chica nos explicó, repitiendo lo que ya estaría cansada de repetir al hacer entrevistas, pero que era un protocolo de agradecer, que aquella era una entrevista en grupo. Nos dijo que Atento trabajaba principalmente para Telefónica, pero también para otras empresas como Sanitas, Gas Natural... Que el puesto para el que estábamos siendo entrevistados era de soporte técnico de ADSL. Nos explicó el salario, los horarios... Cubrimos unas fichas con conocimientos de informática, trabajos anteriores, idiomas... Se lo entregamos, y empezó a preguntar a la gente sobre su currículum. Teníamos que explicar lo que habíamos puesto en el currículum, y ella nos hacía preguntas tipo "¿Qué es para ti un cliente?" "Di tres cualidades de ti mismo" "¿Por qué te interesa este puesto?" "¿Cómo actuarías en esta situación?" "Dices que tienes un nivel de inglés medio, ¿podrías mantener una conversación con un cliente por teléfono?". Yo estaba aterrada, y veía que los demás tenían muchas cualidades que yo no tenía. Había gente con estudios de turismo, de atención al cliente, de teleoperadoras, una chica que hablaba francés nativo... Y cuando llegó mi turno. "Pues yo hago un ciclo de informática donde estudiamos redes, ADSL, pero no es que entusiasmara, era más a nivel físico... (odio redes, no aprobaría si no me hubiese ayudado Carmen el año pasado, y no sé nada de ADSL... ahora me doy cuenta de lo importante que es estudiar, estoy en el segundo curso del ciclo y no sé nada xD), que sé office y escribo muy rápido, que puedo mantener una conversación en inglés, me encanta el idioma, estuve un mes en Edimburgo pero por teléfono es muy difícil (en Edimburgo buscando trabajo tenía que llamar por teléfono y no me enteraba de nada), me interesa sobre todo el diseño de páginas web... "¿Tienes página web?" "Sí, pero es un hobby..." Que trabajé en una pizzería atendiendo el teléfono y que tenía que tratar con personas muy enfadadas que llegaban a insultar (todos se rieron cuando hice bromas sobre los enfados de los clientes), que mis compañeras perdían la paciencia y se ponían a discutir, pero yo me lo tomaba con calma e intentaba arreglar la situación, que me encataba tratar con la gente... En fin, todo lo que podía decir para dejarme bien.
En los discursos de los demás vi algunos fallos de la gente: una chica que quería decir que era ordenada y decía que era "maniática" del orden, la señora mayor que intentaba dar una lección de vida tipo "Todo lo que sé lo aprendí trabajando 26 años", nada segura en sí misma, ni siquiera en lo que había puesto en el formulario. Yo misma me perdía en mis propios pensamientos cuando la entrevistadora hablaba de horarios, de salarios... no me fijaba nada en lo que decía, y cuando dijo si alguno quería irse porque no le convenía el horario o el salario, una chica se fue porque dijo que no podía hacer media jornada, y yo me alarmé porque no me había enterado de nada y no sabía si tenía que irme yo, que quería un trabajo a media jornada. Pero no me fui porque nunca me voy, siempre me quedo hasta el final, y no me importa hacer hasta 6 horas de trabajo al día por las tardes. Hay muchos tipos de contrato.Al final estuvimos una hora reunidos, y la entrevistadora dijo que nombraría a tres personas, que las demás no es que no hubiesen superado la prueba, es que las llamarían para ocupar otros puestos en las siguientes semanas. Yo me lo creí, porque a mí me dijeron que me llamarían de nuevo y llamaron.
Y dijo los nombres. Y yo era la segunda. No sabía si sorprenderme o no. No me extrañaría que no me cogiesen, pero tampoco me extrañó que me cogiesen. Fue una sensación sumamente desconcertante. Pero me hizo sentirme más segura en mí misma. Sabía que la combinación telefonista pizzería + estudiante de informática funcionaría. Aunque también estaba menos segura, porque son conocimientos que se supone que tengo, pero no tengo ni idea de ADSL. Nos quedamos las tres en la sala con la entrevistadora, y nos explicó que mañana tendríamos la segunda prueba, y un curso de comunicación, protocolo para hablar por teléfono... Vamos, que no me enteré muy bien, pero mañana no iré a clase para ver si paso la prueba, de 09:30 a 15:00. Y si paso, tendré la semana que viene un curso de una semana por la tardes para prepararme para mi puesto de trabajo.
Total, que nos despedimos, salimos al pasillo las tres supervivientes y nos felicitamos entusiasmadas. "¡Enhorabuena!". Me quedé un rato hablando con ellas, las tres emocionadas, y acompañé a otra cerca de mi casa. Estoy muy, muy contenta. Porque estaba harta de la hostelería, harta de los horarios y de lo poco que cobraba. Ahora trabajaré sentada.
Es como si pasase a otro nivel, donde trabajaré en un gran edificio, con ordenadores, bases de datos y clientes cabreados, donde cobraré bien, donde tendré dos fines de semana libres al mes y donde podré demostrar que hago más de 300 pulsaciones por minuto.