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Publicidad engañosa

Qué timo. Manuel Rivas no fue.

Pues allí que me fui a Santiago en trenecito el domingo por la tarde, contenta porque iba a ver a Mery y a Manuel Rivas. Llegué a la estación, caminé hasta la casa de Mery, que está al lado de la Plaza Roja, donde se amontonaba un montón de gente alrededor de un tiovivo, comunmente denominado los caballitos de Padrón. Ahí estaban esos caballitos de mi infancia que aún daban mucho juego y que viven en el souto de Padrón.

Así que Mery y yo empezamos a caminar por las calles Santiaguesas en dirección al Auditorio de Galicia, pero yo no podía ir sin comerme una de esas palmeras de chocolate que sólo hacen en Santiago y en Padrón. Con el botín en las manos paseamos por un parque con un lago donde nadaban unos gordos patos, nos contamos nuestras vidas aunque no había mucho que contar, y llegamos a la puerta. Había cola, y cuando me tocó el turno, di la referencia de las entradas que había cogido por internet. Bien, no me habían perdido el carnet de estudiante que especifiqué en la página para que me saliera más barato, pero que no poseía, porque el cutrecarnet de mi instituto lo perdí hace tiempo. Al entrar en el recinto, dos mujeres nos lo pidieron. Utilizando mi capacidad de mentira-piadosa-aprendida-en-puesto-de-teleoperadora-adsl conseguí que me dejaran pasar enseñando el carnet joven. A una le parecí graciosa, otra tenía mala leche.

Entramos en el recinto, inspeccionamos el lugar, los baños estaban en reforma, en la entrada de la sala había un puesto de productos de esos que si los compras una parte importante del dinero se va al trabajador. Pensamos en comprar una botella de ron solidaria y calzárnosla en el espectáculo. Más divertido hubiera sido.

Llegamos al gran auditorio, que yo pensé que sería más grande, localizamos nuestros asientos que elegí por internet jugando un poco al tetris para colocarnos, y que al final resultaron muy buenos. La gente siguió llegando, y se llenó un bloque de asientos. No estaba mal. El escenario muy bien montado, dos pantallas gigantes (a ver si van a ser para que vean los de atrás), y empieza el espectáculo con Miro Pereira y Yolanda Castaño, que aunque al principio no me acabaron de convencer, durante toda la noche mejoraron sus presentaciones con humor y profesionalidad. Estas cosas tienen un tinte serio porque son solidarias. Las actuaciones se suceden intercaladas con vídeos y presentaciones en pogüerpoin.

Saqué unas fotos penosas que no merecen ser ampliadas.


Actuaciones de danza.

La de María Reimóndez era una danza llamada Bharata Natyam. exótica, popular, tradicional del sur de la India. Parecía el baile final de Moulin Rouge.

Branca Novoneyra creó el Laboratorio de Movimientos de Galicia para ampliar los espacios dedicados a la danza y a la expresión corporal en Galicia. La chica hizo casi toda su actuación en el suelo, con movimientos difíciles, y a veces corría hacia atrás. Pero yo no vi mucha fuerza en su actuación, ni estaba claro cuándo empezaba una pieza o terminaba otra, no sabíamos si aplaudir o no, y cuando lo hacíamos empezaba a moverse otra vez. Fue una cosa extraña.

Actuaciones de teatro.

Sin duda, lo que más amenizó la velada. Mofa e Befa es un dúo cómico compuesto por Víctor Mosqueira y Evaristo Calvo, que llevan un tiempo ofreciendo el espectáculo Cultura para dar e tomar. Nos dieron dos actuaciones, en una eran cocineros y hacía sus recetas sólo con la letra a, luego otra con la e, y otra con la o. Divertido, pero absurdo. En la otra, hacía de flamencos vascos, con parodias de canciones navideñas mezcladas con política vasca. Todos se reían aunque yo no entendía ni la mitad de lo que hablaban.

Luego estaban Pepa Yáñez y David Salvado que fueron los que más conectaron conmigo, con su humor sarcástico, y con un espectáculo que se llama Cabaret D'aquí, donde cantaban y bailaban cómicamente. Aparecieron varias veces durante la noche y me hicieron reír de verdad.

Actuaciones musicales.

Abe Rábade Trío, trío galego de jazz con pianista, contrabajo y batería. Jazz... parece que cada instrumento va a su ritmo, que las canciones se inventan y que nada concuerda. Me recuerda a un capítulo de Sexo en Nueva York en el que la protagonista sale con un músico de jazz, y al final cuando ya no puede soportar más su obsesión con la música le dice "¡Y no me gusta el jazz, no tiene sentido!". Algo así.

Guadi Galego, una integrante del grupo Berrogüetto... y ahora mismo, ¡ni me acuerdo de su actuación! o_O

Ugía Pedreira y Olga Nogueira, dos grandes voces con canciones tradicionales gallegas. ¿Por qué nadie hace canciones modernas y bonitas en gallego? ¿Por qué todo tiene que ser tan folclórico? :(

Uxía Senlle. Ya la había visto en la actuación de Santiago Non Soa, acompañada por los mismos músicos tocando el violín y la guitarra, y con su atril con las canciones (¿pero no se las sabe aún?). Tiene una voz muy profesional, pero como digo, sus canciones son folclóricas.

Mercedes Peón. Sin duda, la actuación con más fuerza (y más folclórica, claro), más simpatía, y más caña de la noche. Esta mujer, al menos cuando yo era pequeña, era la señora de mi profesor de baile gallego... y cuando él no podía venir, llegaba ella y nos ponía las pilas. Disciplina, coño, que nuestro profe Fernando era muy bueno con nosotros. Tiene una voz poderosísima que nos hizo temblar en el auditorio de lo fuerte que gritaba, y con una pandereta y una batería nos ofreció unos momentos desgarradores. Genial, sin duda.

Actuaciones de poesía.

Consistían en que el autor recitase uno o dos poemas ante el pública sin explicación previa, que nosotros teníamos que entender sin enterarnos de nada porque el gallego ya es difícil en literatura con palabras rebuscadas, imaginad encima en poesía que ya para encontrarle el sentido hay que leer mil veces el poema. Al menos, como decía Mery, que nos pusieran una presentación en pogüerpoin y nos lo explicara. Salieron al escenario Fran Alonso (¡yo leí Cemiterio de Elefantes! sabía que me sonaba de algo este hombre), Marta DaCosta, Chus Pato, y Marilar Aleixandre, autora que conozco desde que era pequeña, que aunque fue la más pasota de todos, esto es, entró, leyó con su apagada voz el poema, y se fue como si le molestara todo este asunto, su poema fue el único que entendimos de pé a pá y el que nos dejó reflexionando, sobre violaciones de menores en una comparación con gusanos de seda (igual por eso de que estudió biología...). Una artista.

¡Y por fin la hora de Manuel Rivas! Ernesto Chao hablando de las virtudes y logros de ese hombre, mi libro del Lápiz del Carpintero vibrando en el bolso, un oscuro pensamiento de "Oh, ¿y si no viene?", y unas palabras acertadas del presentador diciendo algo como que "Manolo Rivas no puede venir esta noche, tiene un compromiso que no puede desatender..." y nos ponen una grabación con dos poemas de esos que no se entienden nada, con un saludo de Manuel Rivas, y nosotros con cara de tontos aplaudiendo a la nada. PUES VALE. Te perseguiré hasta que te vea, te acorralaré en un callejón oscuro y te haré temer por tu vida cuando te amenace con un lápiz de carpintero. Jo. No fue.

Menuda decepción. El espectáculo bien. Pero al menos valió la pena estar con Mery, que nos vemos de meses en meses, es mi más vieja amiga. A ella le entusiasmó. Fuimos a tomar algo por ahí con sus compañeros de la facul, se lo contaba todo con la ilusión de una niña, volvimos a casa a cenar y ver fotos de su viaje a Túnez, que este año estuvo de moda, y a dormir. Y al día siguiente, vuelta a Coruña.

Esta tarde iré a esta otra actuación. Si es que estoy de un solidario... Bueno, voy sólo porque va Carlos Blanco. A ver si nos van a poner una grabación. ¡Esto se llama publicidad engañosa!