A little time
Llevaba un par de semanas con el culo pegado a la silla, sin dormir, sin comer,
Así que con mis ojeras y una alergia horrible que me dejó la cara roja y pelada, cogí la maleta y me fui a Padrón a disfrutar dos días de descanso en el sofá, de paseos por el pueblo, de churros de chocolate, de familia 100% gallega, de alboroto de feria, de tambores retumbando por todos los sitios, de procesiones desde el balcón y la sensación de ver a toda la gente crecidita con una vida que nunca le predecirías en el colegio.Estuve contenta, estuve triste. Me desorienté mentalmente.
El sábado unas amigas de Arteixo nos recogieron a mi hermana y a mí, y recorrimos la costa de Coruña para básicamente, hacer fotos. Y la ley de Murphy se cumplió, me quedé sin pilas pero pude arrancarle un par de disparos a la cámara en cada sitio. Visitamos lugares donde yo veraneaba de pequeña. Y mientras la conductora explicaba y explicaba cada sitio, mi hermana y yo nos mirábamos y sonreíamos con complicidad. Puertos, playas y un monte altísimo con caballos salvajes desde donde se veía el mundo entero. O casi. Impresionante.Por la noche volvimos a Coruña, me fui a casa con la pandilla de Arteixo, bebimos, reimos y el domingo ya estaba aburrida otra vez. Hasta que llegaron los compañeros de piso de sus respectivas vacaciones. Vivir solo o acompañado, las dos cosas tienen sus puntos positivos y negativos que hacen muy difícil el decidirse.
La alergia se me ha pasado y he vuelto con el código.