<body>
 

Elevation

He conseguido un trabajo de fin de semana. "Me viene muy bien para irme a Edimburgo, sólo son dos días." El problema es que me pagan cuando vuelva. Y que para ser donde es, la Fundación Caixa Galicia, no pagan bien. Ni normal. Yo me presenté para dependienta con inglés. Pensaba que lo de la buena apariencia no lo iba a superar. Sin embargo, me llamaron para cubrir otro puesto: ascensorista. Sí, ese trabajo existe de verdad.

Antes iba de visita a la Fundación, disfrutaba del paseo en el ascensor de cristal con sus vistas, me recorría la exposición de La Novia Cadáver toda enamorada pensando en redecorar mi habitación, me perdía por ese edificio mal hecho y criticaba lo feo que me parecía por fuera.

Ahora soy una señorita. Voy con traje, tacones y pañuelo. Muy guapa, eso sí. Mezclada entre otras niñas guapas y chicos con trajes. Es un gran cambio de uniforme de pizzería a traje. Y sólo tengo que darle a un botón.

Total, que yo al principio muy emocionada pensando que iba a hacer el paripé de chica mal vestida convertida en una señorita con tacones. Pero creo que no quiero volver.

Me duelen muchísimo los pies.