Fever Dog
El sábado tuve que ir a urgencias en Coruña a la Casa del Mar y aquello parecía una consulta del médico nocturna. Con su recepcionista, su sala de espera, y la gente hablando y riéndose. Una hora estuve esperando. Un niño entró despreocupado con un corte en la frente, y lo escuchamos chillar dentro, todos con sonrisas de veteranos que ya saben lo que es que te atraviesen la piel con una aguja.
Mi caso: heridas con abrasión en la MAMA izquierda. Un pastor alemán me mordió una TETA. Así de claro. Quería morderle a mi perro, y me cogió a mí. Y mis soberanas MAMAS son un blanco muy fácil. Pensé que me arrancaba hasta el pezón. Me hizo sangrar. En urgencias me dijeron si quería denunciarle. Y dije que no, porque entiendo el comportamiento del perro, aunque la dueña ni se disculpara ni abriera la boca (eso ya lo hacía el perro por ella). En el parque de perros hay tres pastores alemanes. Son como perros robot. No se relacionan con los demás, y son muy agresivos. Sólo van a buscar la pelota que les tira el dueño y si se acerca otro perro le muerden. Los dueños nunca hablan con nadie. Ya han atacado a otros perros en el recinto. Yo fui a dar de beber a Quino y a un pastor, y ahí empezó la reyerta.
Si están esos perros en el parque, no se puede ir tranquilo. Espero que con mi caso se tomen algunas medidas. Pero espero que no haya que llevarlos con bozal. Prefiero desaparecer cuando los vea.
La MAMA aún me duele. Ahora voy contando mi caso a la gente, causando sensación enseñando mis heridas de guerra.