<body>
 

All I really want

Cuando te encuentras sin un camino que andar, te desorientas. O, al menos yo, necesito un camino que seguir. Que me lleve a alguna parte, que me haga disfrutar del recorrido, que me haga mirar atrás para volver a admirar todo lo que he visto.

Un ejemplo: mi viaje a Edimburgo fue increíble, revelador, podría haberme pasado días de autobús en autobús para llegar, pero justo cuando llegué a la ciudad empecé a agobiarme y a comemerme la cabeza y a pensar "vale, ¿y ahora qué coño hago?".

Después de casi dos meses arrastrando mi ser por una zona de Málaga que podría taparse con el cursor del ratón, de triplicar mis divagaciones mentales más que nunca por estar tan lejos y tan... no sola, tan... tan sin nadie, tengo claro por fin qué camino voy a seguir.

Y es típico tópico hablar de caminos y dificultades, pero después de todo este tiempo sin saber qué coño quiero hacer de mi vida, ya era hora de ver las cosas un poco claras.

Y de escribir con más frecuencia en este mi blog.