A las duras y a las maduras
Tengo miedo de empezar a escribir. De empezar a escribir y no parar. De que mis dedos sólo sean los esclavos de un cerebro que no deja de revolverse, una y otra vez, retumbando y retumbando, mandando señales. Como uno de esos grandes cerebros de Futurama lanza-rayos.
Estoy cansada. De pensar. De ser. Más bien, de no ser. Me gustaría ser actriz. Una actriz digna de Lost. Donde nadie es lo que parece y cada uno mira por lo suyo. Sin que importe el dejar atrás a los demás. Porque así es como funciona este mundo. Mi nuevo mundo.
Los cambios nunca gustan. Aunque sean lo mejor. Aunque todo lo que tengas sea una mierda. Te aferras a esa mierda porque no tienes nada más. Porque crees que ahí fuera sólo habrá mierdas más grandes. Te agarras a tu mierda calentita, porque fuera hace frío. Y así nadie te dejará un abrigo porque llevas las manos sucias.
Y de vez en cuando apareces, y me tumbo contigo a hablar del universo, y ves que hay algo bonito dentro de mí, y yo creo que sin tu fe en mí no podría seguir.
Siempre hay que agradecerle el espectáculo a todos los que trabajan detrás del telón.
De los que me amaron, y a los que yo amé, llevo un puzzle en el pecho
Me hago una mantita con todas las piezas, me abrigo en noches de tormenta