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Menuda torpeza

Obviando la totalidad de circunstancias de mi desesperada situación, y con toda una semana por delante sin poder hacer nada de mi vida, he pensado que al menos intentaré realizar una de mis metas de 43things y empezaré a escribir diariamente en mi blog. Puede que después de una semana ya me haya acostumbrado tanto que necesite escribir aquí un poco todos los días.

¿Por qué me he emperrado tanto con escribir diariamente? Porque no tengo nadie real con quien hablar. Porque sólo tengo conversaciones de 10 minutos en todo un día. Porque quiero reavivar este blog en vez de dejarlo morir tristemente. Porque admiro a Dave y pienso: sería una putada que no escribiera todos los días. Me encantaría escribir así. Y viendo algunos buenos blogs que desaparecieron, y otros que me gustaría que se actualizaran diariamente, yo también pondré de mi parte en la tarea.

Así que empezaré con mi esguince. No sé si existe un grupo en el que pueda incluirme pero yo-soy-de-esa-clase-de-personas que siempre se está tropezando por la calle. Bueno, ni siquiera tropezando. Simplemente, sin venir a cuento, mi pie se dobla. A veces no duele nada. A veces me duele un rato. Otras me hago un esguince. Así, sin más. Vivo con el eterno miedo de que a mi pie le de por doblarse. Cuando voy de senderismo, o caminando por sitios inestables, siempre pienso: me caeré, me doblaré el pie, me haré un esguince. yo-soy-de-esa-clase-de-personas

Sí, esto es una radiografía auténtica de mis preciosos huesos.

Desde que era pequeña, recuerdo haberme multitud de esguinces. Y puede que por eso ahora mis tobillos sean tan frágiles, o no tenga nada que ver, y simplemente ocurre porque soy torpe. Puede que influyera el hecho de que mis padres me llevaran a una curandera, una señora vestida de negro que vivía en una casa rural en una aldea de a Estrada, que le daba un par de vueltas a mi pie y me lo doblaba hacia el otro lado, y en cinco minutos me lo solucionaba. Pero yo no me creía que haciendo eso mi tobillo se hubiese arreglado. Yo quería era que me llevaran a un médico de verdad. Aunque me gustara mucho la excursión en coche.

Al crecer la situación no mejoró mucho, y he ido dando tropiezos por la vida (ja ja, qué irónico -_-). El último hace tres años. Con muchos sustos de por de medio que al final no quedaron en nada (recuerdo un tropiezo paseando por el Royal Botanic Garden de Edimburgo que me estropeó la tarde y me hizo asustarme al pensar que me iba a quedar coja sola en el extranjero). O puede que estén haciendo que cada vez tenga los tobillos más frágiles, y un día se me rompan los ligamentos y tenga que pasarlas mal de verdad.

Total, que estoy harta de doblarme el pie cada dos por tres. Ahora incluso por las mañanas noto los tobillos débiles, me duele al andar cada paso hasta que se acostumbran. O puede que tener que aguantar con 20 kilos más de peso también influya en la estabilidad de mis huesos.

Preguntas que me hago al recordar mis últimos accidentes:

Mis últimos esguinces sucedieron en verano. ¿Siempre son en verano? En verano suelo ir en sandalias. Los dos últimos esguinces mientras llevaba sandalias. ¿Las sandalias me provocan esguinces? Puede que ahí esté la clave de los sucesos. Puede que haya resuelto el enigma en este post. ¿He de renunciar a llevar el calzado más comodo del mundo?

No sé si a partir de ahora voy a tener que cambiar de look y llevar unas Doctor Martens para poder andar tranquila por la calle.

Otra cosa que me tiene muy preocupada: desde hace unos días también tengo una sensación extraña en mis dedos meñiques del pie, como si me molestaran. Como si no pudiera ponerlos bien. Es una sensación horrible. Siempre me han dado mucha cosa mis dedos meñiques, las uñas no son uñas, parecen que desaparecerán de un momento a otro. El comentario de mi abuela resonará siempre en mi cabeza: Qué pies más feos, tienes pies de bebé. Mis dedos meñiques me dan miedo. No, en serio, a mis meñiques les pasa algo. ¡Agh! ¿Algún médico en la sala?