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Mi rompecabezas

Conozco la sensación de haber dicho algo que hará que las cosas cambien irreversiblemente. El punto en el que tendré que dejar algo que sé que debo dejar, pero de la peor manera. La diferencia entre hacer algo con sabiduría y calma a hacerlo dramáticamente, a la desesperada. La diferencia entre la Betta racional y la Betta emocional.

Podría decir simplemente: estoy mal de la cabeza. Pero eso no es justo para mí. Ni para el género femenino que represento. Porque aunque creo que todos somos individuos únicos, el resto del mundo me señalará con el dedo y dirá: "Las mujeres sólo dan problemas." Y no es justo que se tome a unas pocas como regla general. Yo soy una excepción.

Pero sé que bajo toda esta batidora de emociones, se esconde la mujer serena e inteligente que pretendo ser. Que mis actos de niña pequeña, mi euforia repentina que sigue con un abatimiento total o un enfado con el mundo, son sólo reacciones químicas que no puedo controlar, como un perro abandonado que se pone a temblar de emoción cuando un ser humano se acerca a acariciarlo. O como otro receloso que enseña los dientes al mínimo gesto porque en su vida una sola mano le ha hecho mucho daño.

Un cúmulo de emociones que se alimentan de los actos de los demás. Una cabeza pensando sin cesar. Un estrés constante por vivir en el ojo de la tormenta, porque en vez de dejarme las paranoias en casa las tengo a mi alrededor, flotando en el aire. Y llevo conmigo un agobio asfixiante. Y no puedo salir por la puerta y dejarlas atrás porque luego tendré que volver y me rodearán de nuevo.

Y necesito irme. Porque yo no soy así. Porque sé que no soy así. Porque no sé qué me pasa aquí, que cada palabra me derrumba, y nunca quise pelearme contra el mundo, no vine aquí a pelearme. Y me gustaría hacer que todos lo entendieran. Decir: ojalá me hubieras conocido en otras circunstancias.

Y ahora debo hacerlo a la desperada. Porque todo lo que quiero decir sale por mi boca de manera desordenada e ilógica. O no sale. Y no puedo evitar quejarme de sentirme así. Porque me he convertido en un monstruo emocional. Que quiere encerrarse todo el día sin ver a nadie, porque sabe que si baja de su rincón, acabará estropeando algo. Que quiere irse porque si no seguirá descontrolada. Que sólo dio problemas desde que lleguó.

Y cuando la Betta racional buscaba un medio para poder seguir su propio camino, la Betta emocional quiso otra vez ser el centro del mundo, y se ha ganado un puñado de billetes para marcharse y dejar de molestar.

Y eso no es justo para mí.

No fui capaz de controlar mis emociones.

Pero sé que debajo de toda esa chica descontrolada estoy yo.

La Betta racional que se deja ver por aquí de vez en cuando.