Sitting down here
Supongo que he llegado a mi fase de resignación, que es cuando te tiras en el sofá y te tragas todo lo que echen en la tele, sin importarte lo más mínimo que sea una peli de sobremesa de un violador de niñas o una de Melanie Griffith cardada como una oveja. Todo da igual, y no te apetece ni hablar, porque además no tienes nada que decir. Ni siquiera tienes ánimo para quejarte.
Mi pie no ha mejorado mucho, y aunque ya puedo apoyarlo, sigue doliéndome y no me veo empezando a trabajar ocho horas al día de pie. Además de que he perdido la poca forma que tenía, y caminar hasta la tiendecita donde compro las porquerías que me mantienen viva me cansa para todo el día.
Así que ahora seré una bola sudada tirada en cama, comiendo porquería tras porquería, sin no poder quitarse de la cabeza el tipo que muere de gula en Seven. Sé que me estoy jodiendo la salud poco a poco. Y ahora mi propósito de perder 15 kilos para septiembre cambiará de fin, porque en vez de servirme para adelgazar, servirá para volver a tener el peso de antes después de engordar 15 kilos por estar aquí.
Anyway, para pasar mis días monótonos y solitarios, tengo varias alternativas:
Como conté el otro día, es algo que hace que el tiempo pase rápido, y me entretengo en mis aventuras de sueños en las que todo el mundo intenta matarme.
Ahora que se me han acabado todas las temporadas de las series que estaba viendo: Heroes, Lost, Scrubs, Black Books, hasta Men In Trees la echo de menos (que es arquetípica pero tiene unos paisajes preciosos), soy mil veces antes aficionada a las series que a las películas, porque me gusta ver los mismos personajes durante temporadas y temporadas, y que sus historias no acaben nunca. Sí, soy una gran curiosa, y si alguien por el messenger se siente acribillado por mis preguntas, no es porque sea una cotilla, es porque de verdad me interesa lo que haceis de vuestra vida y cómo resolveis los baches y soy como una niña tumbada en la hierba con la cabeza apoyada sobre las manos escuchando vuestras historias. Porque eso me inspira para mi propia vida. Que yo soy así, que no hay maldad. Bueno, menos si no me caeis bien, claro.

Gracias a que al menos puedo bajarme todo lo que quiera del emule, puedo ver películas seleccionadas por mi gran gusto que acaban aburriéndome y al final las escucho de fondo mientras hago click sin cesar en el ordenador sin ningún propósito. Bueno, todas excepto "Mi familia y otros animales", que me encantó y os recomiendo sin duda, la adoro, porque es bucólica y alegre, y la madre de la familia es un encanto y todos son normales pero están como una cabra. Todo a la vez. Es una peli entrañable.
Lo gracioso es que no sé por qué siempre quiero tener el último juego y me emociono tanto cuando sale. He intentado analizar lo que más me gusta del juego... a parte de que la protagonista sea una mujer admirada por las demás mujeres que querríamos ser el símbolo sexual inteligente con tetas grandes y pistolas. Aunque sepamos muy bien que no duraríamos ni un segundo de la aventura moriremos en una postura horrible cayéndonos de cualquier acantilado. Porque de lo que trata en realidad el juego no es de jugar, es de intentar no morirte a cada paso. Cosa que los programadores no intentan ni ocultar porque cada vez hacen unas escenas de muertes dispares que aterrorizarían a cualquiera. O quizá lo peor sean los ruidos que hace al morir. El caso es que acojona dar un paso en este maldito juego. En definitiva, lo que me gusta son:- Los impresionantes gráficos, da gusto pasear por los escenarios.
- Los movimientos que se han currado y te hacen creer que una persona de verdad podría hacer eso. Y luego te miras a ti con tu esguince y piensas: "sí hombre, que esta nunca tiene rasguños ni esguinces".
- Los animalitos que te quieren matar (¡dinosaurios!), que cada vez están mejor diseñados y tienen movimientos chulos (¡Tiranosaurio Rex! ¿por qué no hacen que se pueda aliar con ellos y acabe montada sobre el Rex mientras este ruge y hace retumbar toda la selva. Guaaaa...)
- Las escenas de agua. Que simplemente son las que me encantan. Nadar p'arriba, p'abajo, salir del agua, ir por un pasillo, volver a tirarse al agua haciendo el salto del ángel desde una catarata. Pero las escenas de agua en construcciones tales como piscinas, salas inundadas. De hecho creo que un juego como aquel de un delfín que iba por el mar y hablaba con ballenas por radar haría que abandonara a Lara por unas cuantas piruetas en el mar.
- La mezcla entre juego de plataformas y tiros y enigmas. Porque es un juego que va como por capítulos, y yo me aburro eternamente cuando empiezo un capítulo nuevo y dejo de jugar para todo el día.
- Los cabreos que te pillas con ella, que no tiene culpa de nada la pobre. "¡A ver, gilipollas, muévete! ¡Corre imbécil, qué coño haces! ¡Puta, sal de ahí de una vez ostia!". Y esto todo el mundo lo hace. Es como una relación de amor-odio.

Pero el juego está siempre demasiado oscuro y no lo puedo calibrar, por lo que siempre tengo que jugar por la noche, y eso me acojona aún más. Y una cosa que no me gusta de esta nueva versión es que no tiene el chintófono para hablar con los amiguetes. ¡Así no te sientes tan sola en las ruinas perdidas!
Tuve mi época de fiebre del oro y me compré algunos cuantos, sólo por la ilusión de recibir un paquete nuevo cada día, y explicar "sí, sí, en inglés, desde Inglaterra, 6 euros, este que me recomendaron, puedo elegir el que quiera, los hay todos". Y por ahora sólo he leído uno al que le tenía ganas, Marley & Me, del que algún día explicaré la historia de por qué lo quería leer so badly. Hoy sólo diré que es un libro de un perro, bueno, de un perro y su dueño que se pasa el día concibiendo hijos mientras se queja de los destrozos en su casa, y al final cuando el perro se muere de viejo todo es muy triste. Que me parece muy bien y todos los dueños de perro hemos perdido a nuestro susodicho perro alguna vez, y todo el mundo podría escribir un libro de su vida con su perro, y yo podría escribir un libro sobre ello, pero ya lo ha hecho antes este señor y ahora es superfamoso y toda la gente le escribe para decirle lo identificados que se sienten con la historia y mandarles una foto de Fifí, que "ese sí que era el peor perro del mundo". Vale, me muero de envidia. Pero mi libro habría tenido más sentimiento, de verdá.
¿Dónde vas, dónde quieres llegar, por qué siempre estás cantando sola? No se puede vivir sin música. Tanto si estás feliz como si estás triste. Si tuviera tres deseos, pediría que uno fuera que mi vida fuese un musical. Punto pelota.
Estoy divagando demasiado. Escribo sin pensar.
¡Ya he cumplido una semana escribiendo todos los días!
¿Continuaré?