Going for a ride
Ahora que ya ando motorizada, puedo dar mis primeras impresiones.
¡Puedo ir donde quiera cuando yo quiera en un tiempo ridículo! Es genial tener independencia para moverte a donde quieras. Tuve que hacerle una puesta a punto, cambiarle el tubo de escape cuando fue bajando de velocidad y ya no andaba más que a 20 y luego a 10 km/h hasta que al final murió... También la batería y un par de cosillas más que me costaron 100 euros en total y me la dejaron como nueva. Pero ahora tengo miedo de que se me quede tirada cuando esté lejos de casa.Mi primera excursión (en un día anormalmente nublado), fue a la playa del Candado, una zona bastante lejos, pero que acaba siendo igual que las demás playas de Málaga: arena que mancha, piedras que impiden pasear por la orilla, agua sucia, medusas que pican a señoras mayores y que rondan las aguas... ¡Pero eh, tiene playa! Y eso es algo genial.
¡OMG va muy ráaaapido! Sasha llega a 70 km/h y a mí eso me provoca pánico. Me gusta ir rápido cuando no hay nadie en la carretera, pero si viene un coche detrás de mí me pongo nerviosa y acelero para no molestar. Y entonces es cuando aparecen baches horribles y tengo que dar un frenazo para no comérmelo de cabeza, lo que acabaría con un terrible final.
No controlo. Voy demasiado asustada. Los cruces me aterran, siempre pienso que va a salir un coche disparado y me va a arrollar, como le pasó a unos chicos que se murieron en el instituto. Aún no puedo controlar todas las señales y elementos de un sólo vistazo, y me concentro en seguir al de delante para que me sirva de escudo, y eso me impide fijarme en lo demás. Me dan miedo las rotondas, siempre pienso que voy a resbalar y caerme. Tengo mucho, MUCHO que practicar.
Por lo que al pensar en todo el miedo que tengo a andar en moto, decido que pase lo que pase, iré tranquilita,, sin prisa. Así que esta mañana me dirijo a casa a la velocidad estipulada, veo un paso de cebra y a una mujer esperando, y decido frenar y dejarla pasar.
Y de repente ostiaquetecrió: en un segundo estoy rodando por el suelo como en una peli acción y poniéndome en pie impecablemente. La moto tirada soltando gasolina, yo con la estupefacción de "no puede ser". La causa: frenar con el freno delantero. Me quedé clavada. O eso creo, porque no sé ni lo que hice. Espero que sea eso, porque seguí mi camino a casa mirando la carretera y pensando: joé, me puedo caer en cualquier momento. Y pensando en los 70 km/h a los y lo que me podría haber pasado.
Y ahora veo a Sasha por la ventana con sus faros mirándome perversamente, esperando a que la vuelva a montar... ¡No quiero morir!
Tengo miedo.