The help is just around the corner...
Se supone que hoy tendría que postear sobre todo lo que he hecho estos días que he estado desaparecida (me quedé sin internet, soy una morosa -_-), hablar sobre el instituto, mis clases, mis profesores, mis compañeros, de a qué me dedico después, de mis amigos... De mi vida, en fin. Pero hoy ha pasado algo.
Tenía clase con Ss. para repasar para el examen de matemáticas que tengo mañana (sí, sólo cuatro días de clase y ya un examen... espero que sólo sea para saber nuestro nivel -_-), y fui en bici (sólo me lleva cinco minutos, cuesta arriba).
La carretera por la que iba es la carretera "general" de Arteixo, la que lo atraviesa, vaya, con direcciones opuestas (Carballo ó Coruña). Una carretera muy grande, por la que yo misma suelo ir en bici a toda leche cuesta abajo. Pero esta vez subía. Y me fijé en un descampado que hay al lado (donde fotografié al caballo en el Fotoblog de Mayo). Había dos personas bajando por un camino, paseando un Yorkshire Terrier, que acababan de soltar en el campo.
Mientras seguía subiendo, el perro pasó por mi lado. Se había alejado del descampado y corría por la acera a toda leche. Un Yorkshire Terrier me adelantó. Sonreí. Me fijé mucho, no pensaba que corrían tanto (siempre los veo en brazos de alguien, con esos lacitos horribles, como si fueran bebés), y entendí entonces por qué en un principio habían sido perros de caza (de ratas que son más grandes que ellos, diugh).
Pero también pensé que se había escapado. Esa era la idea que me rondaba por la cabeza. Se estaba alejando mucho, corriendo a toda prisa por la acera. Pensé que quizás estaba cerca de casa y que corría alegre para llegar pronto. Craso error. Mi perra lo hacía (y varias veces cruzó la carretera sola), pero de todas formas ni yo misma me lo tragaba, por allí no había edificios, sólo un camino para ir a las playas con varias casas, y más adelante chalets. Donde sí había edificios era en la acera de enfrente... Y pasó.
Yo esperaba para cruzar también, y vi a lo lejos cómo el perro se aventuraba en la carretera. El primer coche aminoró la marcha y se echó a un lado. Pero
Tiré la bici, y crucé la carretera. Los coches se pararon, mientras yo me acercaba. Temía encontrármelo aplastado, con las tripas fuera. Lo cogí en brazos. Tenía los ojos abiertos y la lengua fuera. Sangraba por la boca. Estaba caliente (no sé por qué, pero temía encontrármelo frío y tieso...). No sabía si estaba muerto o no. No sabía si respiraba o eran mis manos, que temblaban. No sabía qué hacer.
Salí de la carretera, recogí la bici, e iba a cruzar otra vez para llamar a Ss. (imaginaros, ella tiene 8 gatos y 2 perras en un piso), y avisarla para que fuéramos a un veterinario o algo, cuando vi a un chico correr hacia mí. Era el dueño, claro. Llegó con los ojos rojos. Ya estaba llorando. Me había visto con su perro en los brazos. Lo cogió, gimió de angustia y dijo algo que no entendí. No sé si era español o no, pero no le entendí. Ni siquiera hacía falta preguntarle. Se fue con su perro, cruzó la calle y se puso a hacer autostop. El tercer coche paró, vi cómo hablaba con el conductor y se fueron.
No sé si el perro sigue vivo. Pero yo todavía noto su cuerpo en mis manos. Es increíble.
Pero lo que me ha hecho escribir todo esto, es algo que me atormenta, que me cuestiono siempre. La cobardía. Yo vi el perro correr suelto por una carretera. Era evidente que se había escapado. Y más evidente aún lo que pasaría si seguí corriendo. Yo tenía que haberlo cogido. Pero no. Me inventé excusas. Excusas con las que eludir lo que para mí era una responsabilidad. No ya por el dueño, sino por el perro. Amo a los animales. Y lo dejé correr. Y pasó.
Siempre me pasa lo mismo. ¿Por qué me invento excusas? ¿Por qué intento eludir lo que de veras creo y siento en mi interior? ¿Qué hubiera pasado si lo cogiese pero no se hubiese escapado? Nada. ¿Qué hubiera pasado si lo cogiese y se hubiese escapado? Podría haber evitado algo que podría haber ocurrido. Y todos contentos.
Pero no. Lo dejé pasar. Y no me lo perdono.
Lo mismo hice con mi madre.
Stuck here, in the middle of nowhere
With a headache and a heavy heart
Betta ha gritado al aire | jueves, septiembre 25, 2003 a las 23:07