Un día de este año en que estaba en una de mis rutinarias clases de instituto tenía que ponerle título a un artículo periodístico en clase de literatura. Como para estas tareas me gusta emular a títulos de libros o películas, decidí que a ese artículo le iba bien el título "La decadencia del genio."
El profesor, un tipo serio, pintoresco y con una voz muy grave, muy conocido y tremendamente culto, me dijo que por qué había escogido ese título, a lo que yo respondí: "Porque hay un libro que se titula
La decadencia del ingenio, y me hizo gracia el paralelismo." El profesor me miró consternado y dijo: "¿Quién es el autor?" Yo no lo recordaba.
Y ahora, meses después, me doy cuenta de que el libro era un
blog.
Betta ha gritado al aire | jueves, agosto 26, 2004 a las 16:31
Adoro a Garfield. Y en la página de
Garfield puedes ver una tira cómica al día, ¡y las tienen desde el año 78! Así que he decidido ir cambiando la tira de Garfield del diseño dependiendo de cómo me sienta. Así nunca tendré que cambiar de diseño, pero será siempre nuevo. ;P
¡Me encanta la idea, y ya estoy deseando cambiar la tira de nuevo!
Betta ha gritado al aire | jueves, agosto 19, 2004 a las 19:42
Justo el lunes, el día de mi alta, fui por primera vez a la autoescuela, que tenía pagada desde hacía dos semanas. Con mis libros, mi libreta y mi lápiz, sentí lo que hacía mucho que no sentía: pánico al estudio. Cuando entré en la autoescuela lo único que vi fueron caras conocidas, incluso gente de mi generación del 84.
El aula es pequeña, con cuatro filas de mesas alargadas con sillas muy pequeñas. Está decorada con diversos utensilios automovilísticos, paneles con luces para señalar los distintos tipos de luces del coche, semáforos, señales... Bastante viejo, pero útil. También hay ordenadores para hacer los tests, y justo en la mesa del profesor vi otro rostro conocido. "¿Te sientes preparada?", le pregunto. Asintió con la cabeza. Fui a sentarme, mientras una profesora me explicaba que empezara a hacer tests y mirar el libro para contestar las preguntas. Así estuve media hora, y contesté sólo 9 preguntas de 40. Y dos me iban ya mal. -_-
Decidí que esa no era la técnica, así que al día siguiente contesté todas sin saber nada, sin tocar el libro, y me fueron mal 18. -_- Luego fui consultando las que iban mal por el libro y entendiendo el por qué. Son muchas cosas nuevas de las que no tengo ni idea. Me llevará tiempo, aunque no tengo prisa, y me consuelo pensando que millones de personas en el mundo conducen, incluso los más tontos que conozco. ¿Por qué yo no?
Y para motivarme, aunque consiga el carnet, pero no el coche, que es lo que suele pasar siempre -_- os recomiendo esta página,
Street Strategy. Puedes conducir un smart con publicidad por un euro al día, por sólo tenerlo limpio (para que se vea la publicidad, claro) y pagar la gasolina. o_O Ni seguro hay que pagar. Y puedes tenerlo hasta un año.
¡Es la leche!
Betta ha gritado al aire | miércoles, agosto 18, 2004 a las 01:00
Por fin me han dado el alta. Se acabó. Se acabó el estar en casa sin hacer nada. Se acabó el pensar.
He llegado a casa del médico con mucho calor, así que lo único que quería era quitarme esa molesta carga que me hacía sudar, y ese sudor que se me pegaba a los vaqueros. Cuando por fin estaba fresca como una lechuga, observé algo que también me daba calor, y me lo había dado toda la semana. Pero ya no tenía que estar ahí. La venda.
Así que intenté como buenamente pude quitarla de la misma manera que me la pusieron, pero resultó imposible y doloroso. Estaba bien pegada a mi piel, y en mi mente sonaban las palabras de mi médica "Tienes que humedecerla con agua, si no no saldráa... Será tan doloroso como una depilacióoon..."

Como la venda no quería despegarse de mi piel, no tuve más remedio que coger las tijeras de la cocina y acabar con ella de una vez por todas. La idea funcionaba, pero al ir subiendo la cosa se fue complicando, la venda se aferraba a mis, y entonces lo confirmé, existentes pelos, y sentí un punzante dolor. Incapacitada para hacerme daño a mí misma, remojé la venda en agua por todas partes aquello parecía estar pegado con superglu. Así que cogí el trozo colgante de venda y... uno... dos... ¡Raaass! Auch. ¿Ya está? Pues sí, mejor así, que no hace tanto daño. Vaya, ¿todos esos pelos son míos? No, si ya sabía yo que el truco de "no me hace falta depilarme" era una burda excusa.
¡Puedo moverme! ¡Puedo andar por la calle! Es increíble pensar que hace una semana no podía ni apoyar el pie. Adoro el cuerpo humano.
Pero todavía tengo un tobillo más gordo que el otro. Tendré que
andarme con cuidado. -_-
Betta ha gritado al aire | lunes, agosto 16, 2004 a las 17:38
Hay momentos en los que una sola palabra puede cambiar el curso de tu vida. Pero cuando esa palabra no se pronuncia, ¿tienes que luchar contra la marea o caminar el sendero de vuelta?
Las palabras sólo son el mapa de tus pasos.
Betta ha gritado al aire | a las 01:29
Betta ha
gritado al aire.
Betta ha gritado al aire | martes, agosto 10, 2004 a las 21:45
El jueves era mi único día libre de la semana, y cuando bajé a tomar algo con JB, el fatal destino quiso que yo tropezara en un bordillo casi inexistente, que mi pie hiciera "crack!", que me agarrara a JB para no caerme y que saltara a la pata coja, mientras gemía de dolor, y me reía por no llorar. No podía apoyar el pie, y un señor me sugirió que me quitara el deportivo y le pusiese hielo. Como no paraba de dolerme decidimos ir a urgencias.

Menos mal que fui en el coche de JB. Llegué al médico, di mis datos y entré. Al sentarme en la camilla y ver mi pie me preocupé de veras. Tenía un tobillo hinchado como un puño. Me lo vendaron bien vendado y me dieron un antiinflamatorio.
JB me llevó al trabajo para explicárselo a loa encargados, y al día siguiente tuve que ir ANDANDO al centro médico, y volver ANDANDO al trabajo para dar el parte de baja. Y me da miedo ir en pata coja por si me doblo el otro pie. -_-
Total, que ya no puedo hacer lo que quería hacer estos días, y ahora estoy aburrida, tremendamente aburrida, porque TENGO que estar así.
Pero cuando no TIENES que estar así sólo piensas en estar así. xD
Betta ha gritado al aire | sábado, agosto 07, 2004 a las 19:31
En estas semanas he ido mucho a la playa y a la piscina, he gastado mucho dinero en pocos días, ha cambiado mi opinión respecto a mis compañeros de trabajo, he conocido a
David han pasado las fiestas de Arteixo y con ellas Chenoa revolucionando la pizzería, atrayendo a gente con sus canciones en el móvil, he estado viciada al último juego de Tomb Raider, y he adelgazado de nuevo los cinco kilos que ya había recuperado.

El domingo las compañeras de trabajo hicimos una cena. Así que nos fuimos al Raxo, un restaurante en el Burgo, a las afueras de Coruña, muy conocido por estar todo muy bueno y muy barato. Comimos tortilla, ensalada, patatas y raxo. Helado de postre y cuenta. 32 euros. Pues sí, es barato. ¿Y después? Buscamos algún bar abierto y yo les sugerí el Forum Celticum, así que fuimos allí.

Y entonces alguien dijo las palabras mágicas. "¿Vamos al bingo?" La idea me emocionó especialmente (sí, soy bastante ludópata). Algunas no habíamos ido nunca y teníamos muchas ganas,
Imaginaos, un domingo, las dos de la mañana, en plena ciudad, sólo silencio, oscuridad y nadie a la vista. Llegamos al bingo, nos deja pasar, pero se queda con nuestros dnis. Una puerta custodiada por cuatro tragaperras y un hombre jugando, con un cartel electrónico en rojo en donde esperamos a que se ponga verde. Entramos. Dos salas enormes unidas, mucha gente mayor, un chico y una chica por las mesas vendiendo los cartones y nosotras eligiendo un sitio para sentarnos, mientras un señor exclama "¡Madre del amor hermoso!". Nos sentamos. No puedo evitar reírme por todo. Por la situación, por la gente, por las pantallas, por los cartones, por nosotras. Compramos cuatro cartones, dos euros cada uno. Empieza la ronda. El 24. Dos, cuatro. Me río. Es que esa voz no es normal. "¡Shhh!" Primero a por la línea. Nada. Pasan los números, la tensión aumenta, y de repente una de nosotras grita, toda seria y profesional "¡Bingo!" Alucino. No podía ser verdad. Viene la azafata, le deja una especie de trofeo que pone bingo, se va a comprobar el cartón y vuelve con 78 euros.

Mis ojos como el plato del dinero. Me río mucho. No puede ser tan fácil. Compramos otros cartones. Empieza la segunda ronda desde que llegamos. Pasan los números. La tensión aumenta. Me queda uno solo para cantar bingo. Mientras pienso eso, sale el número, y una compañera grita "¡Bingo!" y yo otra vez, dos veces "¡Bingo! ¡Bingo!" Vuelve la azafata. "¿Menuda suerte eh?" Ojalá me dejara quedarme con el trofeo. Vuelve con un plato y 60 euros. Cojo todo, las monedas también. "¡Pero déjale algo de propina!" Sí mujer, toma dos eurazos, que hoy me voy rica. La que se hará rica será ella con todo lo que debe cobrar en propinas de eufóricos ganadores. Pues nada. 130 eurazos en cinco minutos. No nos lo podemos creer. Hacemos bromas. "Yo me voy a comprar los muebles de la casa en el Bingo". "Yo no vuelvo a trabajar en la pizzería, vengo una hora al bingo y listo". "Yo pago la hipoteca". Jugamos tres veces más y nos vamos. Nos vamos con 120 euros. La azafata se sorprende de que nos vayamos tan pronto. Si nos quedamos, el dinero también.
Así que mis ansias de juego fueron aplacadas por las demás. Saludamos al guardia y salimos del bingo más contentas, más amigas y más dicharacheras que en todos los meses que llevamos trabajando juntas. Al final repartimos el premio. 24 euros para cada una.
Y es que afortunada en el juego, desafortunada en la hipoteca.
Betta ha gritado al aire | miércoles, agosto 04, 2004 a las 06:02