Vuelvo a trabajar en una pizzería por un mísero sueldo. Vuelvo a tener que compartir piso, el doble de caro. Vuelvo a tener que empezar el aburridísimo ciclo de informática.
Es como si volviera hacia atrás.
Es sentirse insignificante.
Es desesperanzador.
Moved on to another town Tried hard to settle down For every job, so many men So many men no-one needs
Betta ha gritado al aire | viernes, junio 29, 2007 a las 17:15
El lunes me mudo a un piso-casa justo aquí al lado.
Hoy, en cinco minutos que he bajado a la calle (y como siempre, justo en uno de los pocos momentos que no llevo la cámara), he visto un precioso canario ultra-amarillo volar entre los árboles escapando de las manos que querían meterlo de nuevo en su jaula. Y más adelante, unos hombres se refrescaban en una terraza con una cerveza mientras sostenían las bridas de dos preciosos caballos, uno marrón de crines negras y otro blanco, que esperaban pacientes de pie, a su lado.
Hoy no hace tanto calor, los árboles brillan, los pajarillos cantan y hace una suave brisa.
Algo es algo.
Hoy hay este aire delicado que me hace sentir bien... Que me hace sentir bien...
Betta ha gritado al aire | jueves, junio 28, 2007 a las 19:35
Cuando estás en los peores momentos de tu vida, siempre aparece una canción que se convierte en la banda sonora de ese momento, y te eleva sobre tus problemas, y de repente todo da un giro y parece mejor. Con la música llega la esperanza.
Y es que justo desde el momento en que descubrí esta canción, todo me va mejor.
Y cuando veo el videoclip lo que veo es a Jake en un futuro no muy lejano, con toda esa alegría, con todos esos abrazos y besos y todo el mundo coreando sus canciones. ¡YIIIIII!
Aunque por ahí por internet interpreten que esta canción va sobre Dios, yo, como atea redomada, la interpreto a mi manera, y para mí no tiene nada que ver con la religión. Para mí trata sobre la esperanza en nuestro corazón y el apoyo de todos los que nos quieren.
Pero qué digo. It's fucking awesome!
When there's nowhere else to run Is there room for one more son One more son If you can hold on If you can hold on, hold on
I wanna stand up, I wanna let go You know, you know, no, you don't, you don't I wanna shine on in the hearts of men I wanna mean it from the back of my broken hand
Another head aches, another heart breaks I am so much older than I can take And my affection, well it comes and goes I need direction to perfection, no no no no
Help me out Yeah, you know you got to help me out Yeah, oh don't you put me on the back burner You know you got to help me out
And when there's nowhere else to run Is there room for one more son These changes ain't changing me The gold-hearted boy I used to be
Yeah, you know you got to help me out Yeah, oh don't you put me on the back burner You know you got to help me out You're gonna bring yourself down Yeah, you're gonna bring yourself down Yeah, you're gonna bring yourself down
I got soul, but I'm not a soldier I got soul, but I'm not a soldier
Over and in, last call for sin While everyone's lost, the battle is won With all these things that I've done All these things that I've done
If you can hold on If you can hold on
Betta ha gritado al aire | viernes, junio 22, 2007 a las 15:50
Cuando pensaba que en mi vida ya nada podía ir peor, esta noche tuve que enfrentarme a dos de mis grandes enemigos que tomaron forma aquí en Málaga y que, honestamente, me dan mucho asco.
Una cucaracha
Paris Hilton
Y mientras que la primera me dio un susto de muerte cuando me dirigía al baño descalza, y siguió dándome asco hasta que la eliminé, y aunque siga dándome asco pensar que ahora siempre tendré cucarachas rondando por mi cuarto, y eso me da ganas de huir corriendo de una vez de esta maldita ciudad llena de cucarachas (bichos que en mi vida había visto y a los que nunca me tuve que enfrentar...), pues voy y sueño con Paris Hilton. Está esposada a un banco en un edificio tipo centro comercial, y yo tengo que ser su amiga porque me da pena que se queje de que todos se metan con ella, que piense que yo le hablo sólo para poder reirme de después (¿yoooo? qué va...), y me siento culpable de ser mala persona y soy su confesora mientras las demás personas normales me miran con cara rara. En vez de decirle, señalándola con el dedo, lo que realmente pienso: JAJAJA PARIS HILTON ROTT IN JAIL YOU STUPID WHORE!
Pero mientras sé que Paris Hilton sólo aparecerá en mis peores pesadillas, las cucarachas se harán con mi habitación, se multiplicarán, tendré cientos de ellas encima cuando duerma... Ahora todo el cuerpo me pica, noto presencia de cucaracas en todas partes, cualquier cosa que se mueve me hace dar un salto del susto...
Socorro. En serio. SOCORRO.
Betta ha gritado al aire | martes, junio 19, 2007 a las 14:45
Supongo que he llegado a mi fase de resignación, que es cuando te tiras en el sofá y te tragas todo lo que echen en la tele, sin importarte lo más mínimo que sea una peli de sobremesa de un violador de niñas o una de Melanie Griffith cardada como una oveja. Todo da igual, y no te apetece ni hablar, porque además no tienes nada que decir. Ni siquiera tienes ánimo para quejarte.
Mi pie no ha mejorado mucho, y aunque ya puedo apoyarlo, sigue doliéndome y no me veo empezando a trabajar ocho horas al día de pie. Además de que he perdido la poca forma que tenía, y caminar hasta la tiendecita donde compro las porquerías que me mantienen viva me cansa para todo el día.
Así que ahora seré una bola sudada tirada en cama, comiendo porquería tras porquería, sin no poder quitarse de la cabeza el tipo que muere de gula en Seven. Sé que me estoy jodiendo la salud poco a poco. Y ahora mi propósito de perder 15 kilos para septiembre cambiará de fin, porque en vez de servirme para adelgazar, servirá para volver a tener el peso de antes después de engordar 15 kilos por estar aquí.
Anyway, para pasar mis días monótonos y solitarios, tengo varias alternativas:
Dormir.
Como conté el otro día, es algo que hace que el tiempo pase rápido, y me entretengo en mis aventuras de sueños en las que todo el mundo intenta matarme.
Ver pelis.
Ahora que se me han acabado todas las temporadas de las series que estaba viendo: Heroes,Lost,Scrubs, Black Books, hasta Men In Trees la echo de menos (que es arquetípica pero tiene unos paisajes preciosos), soy mil veces antes aficionada a las series que a las películas, porque me gusta ver los mismos personajes durante temporadas y temporadas, y que sus historias no acaben nunca. Sí, soy una gran curiosa, y si alguien por el messenger se siente acribillado por mis preguntas, no es porque sea una cotilla, es porque de verdad me interesa lo que haceis de vuestra vida y cómo resolveis los baches y soy como una niña tumbada en la hierba con la cabeza apoyada sobre las manos escuchando vuestras historias. Porque eso me inspira para mi propia vida. Que yo soy así, que no hay maldad. Bueno, menos si no me caeis bien, claro.
Gracias a que al menos puedo bajarme todo lo que quiera del emule, puedo ver películas seleccionadas por mi gran gusto que acaban aburriéndome y al final las escucho de fondo mientras hago click sin cesar en el ordenador sin ningún propósito. Bueno, todas excepto "Mi familia y otros animales", que me encantó y os recomiendo sin duda, la adoro, porque es bucólica y alegre, y la madre de la familia es un encanto y todos son normales pero están como una cabra. Todo a la vez. Es una peli entrañable.
Jugar al Tomb Raider Anniversary.
Lo gracioso es que no sé por qué siempre quiero tener el último juego y me emociono tanto cuando sale. He intentado analizar lo que más me gusta del juego... a parte de que la protagonista sea una mujer admirada por las demás mujeres que querríamos ser el símbolo sexual inteligente con tetas grandes y pistolas. Aunque sepamos muy bien que no duraríamos ni un segundo de la aventura moriremos en una postura horrible cayéndonos de cualquier acantilado. Porque de lo que trata en realidad el juego no es de jugar, es de intentar no morirte a cada paso. Cosa que los programadores no intentan ni ocultar porque cada vez hacen unas escenas de muertes dispares que aterrorizarían a cualquiera. O quizá lo peor sean los ruidos que hace al morir. El caso es que acojona dar un paso en este maldito juego. En definitiva, lo que me gusta son:
- Los impresionantes gráficos, da gusto pasear por los escenarios. - Los movimientos que se han currado y te hacen creer que una persona de verdad podría hacer eso. Y luego te miras a ti con tu esguince y piensas: "sí hombre, que esta nunca tiene rasguños ni esguinces". - Los animalitos que te quieren matar (¡dinosaurios!), que cada vez están mejor diseñados y tienen movimientos chulos (¡Tiranosaurio Rex! ¿por qué no hacen que se pueda aliar con ellos y acabe montada sobre el Rex mientras este ruge y hace retumbar toda la selva. Guaaaa...) - Las escenas de agua. Que simplemente son las que me encantan. Nadar p'arriba, p'abajo, salir del agua, ir por un pasillo, volver a tirarse al agua haciendo el salto del ángel desde una catarata. Pero las escenas de agua en construcciones tales como piscinas, salas inundadas. De hecho creo que un juego como aquel de un delfín que iba por el mar y hablaba con ballenas por radar haría que abandonara a Lara por unas cuantas piruetas en el mar. - La mezcla entre juego de plataformas y tiros y enigmas. Porque es un juego que va como por capítulos, y yo me aburro eternamente cuando empiezo un capítulo nuevo y dejo de jugar para todo el día. - Los cabreos que te pillas con ella, que no tiene culpa de nada la pobre. "¡A ver, gilipollas, muévete! ¡Corre imbécil, qué coño haces! ¡Puta, sal de ahí de una vez ostia!". Y esto todo el mundo lo hace. Es como una relación de amor-odio.
Pero el juego está siempre demasiado oscuro y no lo puedo calibrar, por lo que siempre tengo que jugar por la noche, y eso me acojona aún más. Y una cosa que no me gusta de esta nueva versión es que no tiene el chintófono para hablar con los amiguetes. ¡Así no te sientes tan sola en las ruinas perdidas!
Leer libros en inglés comprados en ebay por 6 euros.
Tuve mi época de fiebre del oro y me compré algunos cuantos, sólo por la ilusión de recibir un paquete nuevo cada día, y explicar "sí, sí, en inglés, desde Inglaterra, 6 euros, este que me recomendaron, puedo elegir el que quiera, los hay todos".
Y por ahora sólo he leído uno al que le tenía ganas, Marley & Me, del que algún día explicaré la historia de por qué lo quería leer so badly. Hoy sólo diré que es un libro de un perro, bueno, de un perro y su dueño que se pasa el día concibiendo hijos mientras se queja de los destrozos en su casa, y al final cuando el perro se muere de viejo todo es muy triste. Que me parece muy bien y todos los dueños de perro hemos perdido a nuestro susodicho perro alguna vez, y todo el mundo podría escribir un libro de su vida con su perro, y yo podría escribir un libro sobre ello, pero ya lo ha hecho antes este señor y ahora es superfamoso y toda la gente le escribe para decirle lo identificados que se sienten con la historia y mandarles una foto de Fifí, que "ese sí que era el peor perro del mundo". Vale, me muero de envidia. Pero mi libro habría tenido más sentimiento, de verdá.
Cantar.
¿Dónde vas, dónde quieres llegar, por qué siempre estás cantando sola? No se puede vivir sin música. Tanto si estás feliz como si estás triste. Si tuviera tres deseos, pediría que uno fuera que mi vida fuese un musical. Punto pelota.
Escribir en este mi blog.
Estoy divagando demasiado. Escribo sin pensar.
¡Ya he cumplido una semana escribiendo todos los días!
¿Continuaré?
Betta ha gritado al aire | sábado, junio 16, 2007 a las 23:36
Estaba a punto de escribir un post sobre algunas de las cosas que buenovaledeacuerdo no están mal en Málaga cuando ha vuelto a mi mente esa oscura ilusión de lo que será mi vida en los próximos meses y parte del próximo año, y esas cosas que iba a escribir no valen nada cuando se acerca ese pensamiento, porque lo único que quiero es meterme en una cama en un cuarto oscuro y cubrirme con el edredón hasta que pasen los años.
El panorama: pasar los meses de verano con un calor horrible, trabajando en un cutre-trabajo a jornada completa para tener dinero para seguir viviendo. Tendré que cambiarme a un piso compartido, pasando de mi agrietada pero individual buhardilla a soportar la convivencia en grupo. Que seguramente no está tan mal y hasta lo paso bien y hago amigos, pero mi cerebro está en modo no-quiero-que-me-molesten y todo-lo-que-me-espera-es-malo y la verdad, me repatea. Algo así como que me repatea tener que dejar de pensar en mis problemas actuales para hacerle sitio a otros problemas que me darán más quebraderos de cabeza.
Tendré que buscarme un instituto para acabar mi estúpido ciclo, que claro, un título es un título, y en el futuro pues en vez de dedicarme a hacer cutre-pizzas y limpiar muebles pueda dedicarme a hacer cutre-webs y limpiar tiendas de informática. Y sinceramente, 6 meses madrugando y aguantando clases aburridísimas en la oscuridad, y teniendo que estudiar para exámenes cosas que me tiran de un pie me repatea más que todo lo anterior. Pero aún así tengo que hacerlo porque se me da bien y obtendré mi cutre-título y mi padre estará medianamente satisfecho.
Porque aquí el problema es que no tengo a dónde ir.
A casa (ese piso que nunca he considerado mi verdadero hogar) no puedo volver porque técnicamente mi padre me lo ha prohibido, en plan: búscate la vida. Me ha echado a los leones con una espadita seguro de que yo valgo mucho y acabaré con sus pieles de alfombras a mis pies en mi lujosa mansión. Y eso es lo que me queda, porque si no mi padre se podría llevar una desagradable sorpresa.
A Coruña no quiero volver porque por eso ya pasé y tuve que renunciar a todo lo que tenía allí para venir, y sería como un animalito al que sus padres han rechazado y espera cerca de la cueva a que alguna noche le dejen volver a entrar a dormir.
Pero es que tampoco quiero volver a Arteixo. Y eso ya es por cuestiones de salud físicas y mentales.
Total, que Málaga es mi casilla actual. ¿Y por qué estoy aquí? Porque vine como una niña ilusionada, con la única esperanza de un trabajo artístico que era lo que se adaptaba a mis cualidades: escribir, más bien, reescribir historias que alguien ya había creado, que había echado a navegar por el mundo y conseguido mantener a flote, el poder de decir "me encanta tal o cual personaje" y tener en boca nombres que casi nadie conoce pero tú sabes que un puñado de gente el mundo sí que sabe de lo que hablas. El volver a ser un niño que adoraba a sus héroes de cuento.
¿Y qué mas da la ciudad donde vives cuando puedes hacer eso?
Pero es tan cierta es la frase de "no se puede tener todo" que como la cosa no salga bien en los próximos meses tendré que volver a buscarme la vida con mi maleta en mano por el mundo entero, con mi negativismo siempre frente a mí, y la sensación de que todo lo que conseguiré va a ser un asco. Y entonces la ciudad donde vives pasa a ser vital. Porque si tengo que tener de nuevo una vida tan triste, sin amigos de esos a los que me puedo quejar durante horas y aún así me siguen queriendo, si voy a estar sola, al menos que sea en una ciudad que me motive. Y Málaga, ni fú ni fa. Se nota que no es mi hábitat natural. Y si pienso en el resto de España, tampoco es que me gustaría vivir en este o aquel sitio.
En realidad, se nota que a mi España, ni fú ni fa. Que he estado en lugares que me han hecho soñar y alegrarme cada día de salir a la calle.
Pero, y esta es otra, tampoco quiero irme sin más. "Vale, pues me piro a Escocia otra vez, que la adoro desde lo más profundo de mi corazón, y me busco allí la vida". Podría buscar cualquier trabajo y establecerme allí. Pero la cuestión es progresar. Ir allí con algún propósito. Apuntarme a algo que pueda hacer y valga para mi desarrollo personal y pofesional. Pero mientras sé cómo conseguirlo ni sé lo que es, aquí sigo, con mi reciente futuro esperándome.
Y es un asco.
Y así es como un post sencillo y agradable se convierte en las enrevesadas quejas de la inconformista autora, que, by the way, hoy no se sentía ni tan mal.
Nos falta el carisma y no tenemos talento Sólo hablamos del pasado y nunca estamos contentos Siempre discutidos, o nos dan por acabados Hay tanto que no sabemos y el futuro es tan incierto Hay tanto que no sabemos, y no hay dinero, no hay dinero No hay dinero
Betta ha gritado al aire | viernes, junio 15, 2007 a las 20:26
Una cosa que he podido hacer toda esta semana de convalecencia es dormir.
Desde que me fui de casa (y ya venía de antes), solía dormir unas 10 horas al día, o más, tenía el sueño cambiado, vivía de noche, me levantaba a mediodía y en vez de desayunar ya tenía que comer. Por eso llegaron a mi lista de 43things las palabras "dormir menos". Algo que he cumplido bastante bien, y sin siquiera proponérmelo desde que estoy aquí.
Aquí levantarse a las 10 ya lo considero muy tarde. Siempre quise un trabajo intesivo por las mañanas, para obligarme a levantarme y que me dejara el resto del día libre. Pero aquí lo que me obliga a levantarme no es precisamente el trabajo. Vivo en un barrio tranquilo, en una especie de buhardilla (¡la torre del castillo!), como una terraza con paredes y techo, algo así. El aire entra por debajo de la puerta, no tengo persiana y no puedo tener un ambiente oscuro, aunque no importa, porque yo tengo la maravillosa capacidad de dormirme en cualquier sitio, practicada incluso en estaciones de autobuses o aceras de pueblos.
Pero el ruido es incesante. Estoy rodeada de toda clase de vecinos. Los niños de la guardería de al lado, o peor aún, sus maestras. "¡Alejandro, basta ya!" "¡Alejandro, pon eso en su sitio!" "¡Alejandro, baja de la mesa!" Berridos y llantos y gritos que me hacen pensar: "caray, esas si que deben odiar su trabajo". Por no hablar de las canciones que van desde Miliki y Susanita con su ratón a la última canción del Canto del Loco, que los niños corean como un himno: y eso es lo que quieroooo besooos todas las mañanas me despierten besoooos. I mean, WTF?
Entre el griterío de los niños, llegan las voces de los diálogos con el abuelo de 97 años que tengo enfrente, un señor muy cuerdo y espabilao, pero tan sordo que aunque no quieras enterarte de lo que están hablando, te enteras.
Puede que entre los niños y las voces del abuelo, llegue también la voz del pescadero, que pita con su coche y grita para todo el vecindario: pescado frescoooo dorada mejilloneees boqueroneeees y un sinfín de variedades que cada día amplían mi conocimiento de especies marinas. Y luego llega el turno de la panadera, el camión del butano con su bocina de circo o el afilador con su silbido.
Pero todavía todos esos sonidos no consiguen sacarme de la cama. Es el calor asfixiante el que me obliga a levantarme (amén de otras necesidades fisiológicas contra las que todos luchamos por las mañanas). Así que con la batalla perdida incluso en domingo, empiezo pronto mi jornada. Aunque no tenga nada que hacer.
Ahora dormir, cosa que adoro (y que me hace vivir mil y una películas que siento casi como reales), es un hobby que sólo practico en mi tiempo libre.
Cuando llegué pensé: esto tiene el ambiente de Padrón un sábado por la tarde.
Tengo un par de amigas a las que simplemente admiro. A las que no puedo evitar preguntarles exhaustivamente todos los detalles de su vida, de sus aventuras por el mundo, porque me dan un ejemplo de lo que es luchar y buscar la felicidad de uno mismo.
Hoy, la Pipi, me ha llamado para ofrecerme dos cosas: ayuda para mi situación y consejos sobre su experiencia, sobre su filosofía de la vida, después de todo lo que ella ha pasado, tantas vueltas, tanta amargura, tantos tropiezos que nos encontramos en el camino. La búsqueda de su camino para encontrar el bienestar personal.
Y yo escucho atenta, maravillándome de cómo las cosas llegan, después de muchos mareos, pero llegan. Guiados sólo por lo que nos gusta hacer y nos apasiona, sin pensar en malgastar nuestro tiempo en algo que no nos satisface. Porque lo que nos llevamos a la tumba no es una casa, un coche, una hipoteca. Son nuestras experiencias vividas.
Y yo tengo la gran suerte de ser libre. De no tener ataduras, de poder ir a donde me plazca, de alejarme de todo lo que me hace infeliz.
Podría haber cogido la mano que me tendía y haberme ido a Mallorca. Podría haber ido sólo en verano, y volver para terminar el ciclo. Pero he reflexionado. Y no creo que sea la solución. Sí, tendré apoyo, amistad, compañía. Podré encontrar un buen trabajo para el verano y sacarme unas pelas.
Pero seguiré sin enfrentarme a mi propia vida. Sería otra aventura, otro volver a empezar. Tendría que volver y empezar otra vez sola. Necesito coger las riendas de mi vida y decir: voy a luchar para ser autosuficiente, voy a cuidar de mí misma. En vez de vagar de un lado a otro esperando que llegue a mi puerta algo que me solucione la vida.
Así que, con una nueva confianza en mí misma adquirida por toda la gente que me apoya, decido quedarme aquí, financiarme mi propia vida, mi propio hogar, acabar el ciclo y después ir a por lo que quiero.
Que, después de muchas vueltas, sigo sin saber qué es.
Pero al menos mientras, podré ir resolviéndome muchas otras cosas.
And how can you learn what's never shown Yeah you stand here on your own They don't know me 'Cause I'm not here
And I want a moment to be real Wanna touch things I don't feel Wanna hold on and feel I belong
And how can they say I'll never change They're the ones that stay the same I'm the one now 'Cause I'm still here
Betta ha gritado al aire | miércoles, junio 13, 2007 a las 22:22
Conozco la sensación de haber dicho algo que hará que las cosas cambien irreversiblemente. El punto en el que tendré que dejar algo que sé que debo dejar, pero de la peor manera. La diferencia entre hacer algo con sabiduría y calma a hacerlo dramáticamente, a la desesperada. La diferencia entre la Betta racional y la Betta emocional.
Podría decir simplemente: estoy mal de la cabeza. Pero eso no es justo para mí. Ni para el género femenino que represento. Porque aunque creo que todos somos individuos únicos, el resto del mundo me señalará con el dedo y dirá: "Las mujeres sólo dan problemas." Y no es justo que se tome a unas pocas como regla general. Yo soy una excepción.
Pero sé que bajo toda esta batidora de emociones, se esconde la mujer serena e inteligente que pretendo ser. Que mis actos de niña pequeña, mi euforia repentina que sigue con un abatimiento total o un enfado con el mundo, son sólo reacciones químicas que no puedo controlar, como un perro abandonado que se pone a temblar de emoción cuando un ser humano se acerca a acariciarlo. O como otro receloso que enseña los dientes al mínimo gesto porque en su vida una sola mano le ha hecho mucho daño.
Un cúmulo de emociones que se alimentan de los actos de los demás. Una cabeza pensando sin cesar. Un estrés constante por vivir en el ojo de la tormenta, porque en vez de dejarme las paranoias en casa las tengo a mi alrededor, flotando en el aire. Y llevo conmigo un agobio asfixiante. Y no puedo salir por la puerta y dejarlas atrás porque luego tendré que volver y me rodearán de nuevo.
Y necesito irme. Porque yo no soy así. Porque sé que no soy así. Porque no sé qué me pasa aquí, que cada palabra me derrumba, y nunca quise pelearme contra el mundo, no vine aquí a pelearme. Y me gustaría hacer que todos lo entendieran. Decir: ojalá me hubieras conocido en otras circunstancias.
Y ahora debo hacerlo a la desperada. Porque todo lo que quiero decir sale por mi boca de manera desordenada e ilógica. O no sale. Y no puedo evitar quejarme de sentirme así. Porque me he convertido en un monstruo emocional. Que quiere encerrarse todo el día sin ver a nadie, porque sabe que si baja de su rincón, acabará estropeando algo. Que quiere irse porque si no seguirá descontrolada. Que sólo dio problemas desde que lleguó.
Y cuando la Betta racional buscaba un medio para poder seguir su propio camino, la Betta emocional quiso otra vez ser el centro del mundo, y se ha ganado un puñado de billetes para marcharse y dejar de molestar.
Y eso no es justo para mí.
No fui capaz de controlar mis emociones.
Pero sé que debajo de toda esa chica descontrolada estoy yo.
La Betta racional que se deja ver por aquí de vez en cuando.
Betta ha gritado al aire | martes, junio 12, 2007 a las 21:33
Obviando la totalidad de circunstancias de mi desesperada situación, y con toda una semana por delante sin poder hacer nada de mi vida, he pensado que al menos intentaré realizar una de mis metas de 43things y empezaré a escribir diariamente en mi blog. Puede que después de una semana ya me haya acostumbrado tanto que necesite escribir aquí un poco todos los días.
¿Por qué me he emperrado tanto con escribir diariamente? Porque no tengo nadie real con quien hablar. Porque sólo tengo conversaciones de 10 minutos en todo un día. Porque quiero reavivar este blog en vez de dejarlo morir tristemente. Porque admiro a Dave y pienso: sería una putada que no escribiera todos los días. Me encantaría escribir así. Y viendo algunos buenos blogs que desaparecieron, y otros que me gustaría que se actualizaran diariamente, yo también pondré de mi parte en la tarea.
Así que empezaré con mi esguince. No sé si existe un grupo en el que pueda incluirme pero yo-soy-de-esa-clase-de-personas que siempre se está tropezando por la calle. Bueno, ni siquiera tropezando. Simplemente, sin venir a cuento, mi pie se dobla. A veces no duele nada. A veces me duele un rato. Otras me hago un esguince. Así, sin más. Vivo con el eterno miedo de que a mi pie le de por doblarse. Cuando voy de senderismo, o caminando por sitios inestables, siempre pienso: me caeré, me doblaré el pie, me haré un esguince. yo-soy-de-esa-clase-de-personas
Sí, esto es una radiografía auténtica de mis preciosos huesos.
Desde que era pequeña, recuerdo haberme multitud de esguinces. Y puede que por eso ahora mis tobillos sean tan frágiles, o no tenga nada que ver, y simplemente ocurre porque soy torpe. Puede que influyera el hecho de que mis padres me llevaran a una curandera, una señora vestida de negro que vivía en una casa rural en una aldea de a Estrada, que le daba un par de vueltas a mi pie y me lo doblaba hacia el otro lado, y en cinco minutos me lo solucionaba. Pero yo no me creía que haciendo eso mi tobillo se hubiese arreglado. Yo quería era que me llevaran a un médico de verdad. Aunque me gustara mucho la excursión en coche.
Al crecer la situación no mejoró mucho, y he ido dando tropiezos por la vida (ja ja, qué irónico -_-). El último hace tres años. Con muchos sustos de por de medio que al final no quedaron en nada (recuerdo un tropiezo paseando por el Royal Botanic Garden de Edimburgo que me estropeó la tarde y me hizo asustarme al pensar que me iba a quedar coja sola en el extranjero). O puede que estén haciendo que cada vez tenga los tobillos más frágiles, y un día se me rompan los ligamentos y tenga que pasarlas mal de verdad.
Total, que estoy harta de doblarme el pie cada dos por tres. Ahora incluso por las mañanas noto los tobillos débiles, me duele al andar cada paso hasta que se acostumbran. O puede que tener que aguantar con 20 kilos más de peso también influya en la estabilidad de mis huesos.
Preguntas que me hago al recordar mis últimos accidentes:
Mis últimos esguinces sucedieron en verano. ¿Siempre son en verano? En verano suelo ir en sandalias. Los dos últimos esguinces mientras llevaba sandalias. ¿Las sandalias me provocan esguinces? Puede que ahí esté la clave de los sucesos. Puede que haya resuelto el enigma en este post. ¿He de renunciar a llevar el calzado más comodo del mundo?
No sé si a partir de ahora voy a tener que cambiar de look y llevar unas Doctor Martens para poder andar tranquila por la calle.
Otra cosa que me tiene muy preocupada: desde hace unos días también tengo una sensación extraña en mis dedos meñiques del pie, como si me molestaran. Como si no pudiera ponerlos bien. Es una sensación horrible. Siempre me han dado mucha cosa mis dedos meñiques, las uñas no son uñas, parecen que desaparecerán de un momento a otro. El comentario de mi abuela resonará siempre en mi cabeza: Qué pies más feos, tienes pies de bebé. Mis dedos meñiques me dan miedo. No, en serio, a mis meñiques les pasa algo. ¡Agh! ¿Algún médico en la sala?
Betta ha gritado al aire | domingo, junio 10, 2007 a las 19:55